Renacimiento de la institución municipal, factor esencial de la vida en sociedad

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Entre las problemáticas más graves y complejas que enfrentamos en México en el desafío del fortalecimiento institucional, la gobernabilidad democrática y el Estado de Derecho, sin duda, la debilidad de la institución municipal es un punto central.

Es preocupante la precariedad y agudo estado de deterioro institucional de la mayoría de los municipios del país en su capacidad de responder a los retos más acuciantes de los ciudadanos y de México.

Cualquier pacto o acuerdo nacional para combatir la delincuencia, la corrupción y la impunidad, tanto los que se organicen en el sector político como los que promoveremos desde el sector privado y la sociedad civil, necesariamente tiene que contemplar al eslabón más débil del Estado mexicano.

Un caso como el de Iguala, y otros menos conocidos que se presentan de manera habitual, confirman lo grave que puede llegar a ser esta vulnerabilidad, en el nivel de gobierno más cercano a la gente. El déficit de desarrollo institucional a nivel municipal es dramático, y un riesgo latente para la cohesión social y la estabilidad en México.

El llamado que hacemos, es a revisar el pacto federal, a un nuevo federalismo.

Con la experiencia de la realidad regional y local a través de los organismos empresariales con cobertura en todo el país, exhortamos a cerrar filas para revertir los rezagos y a revisar con seriedad los retos del federalismo mexicano, desde sus cimientos, que son precisamente los ayuntamientos.

Necesitamos impulsar una reingeniería y un renacimiento de la institución municipal, como factor esencial de la vida en sociedad, del orden y el progreso.

La reelección de alcaldes, aprobada con la reforma política, es un gran avance, que debe abonar en la profesionalización de los gobiernos y la rendición de cuentas. Sin embargo, no es suficiente. Los problemas de los gobiernos municipales son multifactoriales, estructurales y correlacionados. Hay que abordarlos con un enfoque integral y de Estado.

Hay que actuar con más diligencia para remediar el peso del endeudamiento que enfrentan muchos municipios, y hacerlo con soluciones sostenibles en el largo plazo. Desde luego, hay que consolidar los controles para que haya responsabilidad en el manejo de los recursos con los que cuentan, con un sistema eficaz de transparencia y rendición de cuentas.

Es urgente actuar en materia policiaca. Más de 400 municipios ni siquiera cuentan con elementos de seguridad pública, y 1200 municipios tienen 20 policías o menos en promedio.

En muchos casos, hay enormes carencias en recursos, equipos y sueldos dignos.

La gravedad de la situación queda clara si dicha realidad se contrasta con el cálculo que han hecho algunos analistas, respecto a que alrededor de 70% de los municipios tienen algún grado de penetración de la delincuencia, en la sociedad, en la economía y/o en las estructuras de gobierno. En fechas recientes han caído asesinados más de 44 alcaldes, con hechos violentos contra ediles o funcionarios municipales en 20 estados.

Es urgente purgar las policías locales que no estén trabajando para los ciudadanos, sino para la delincuencia, y reestructurar la capacidad local de proteger la integridad física y patrimonial de los ciudadanos, usando todas las capacidades del Estado, en sus tres órdenes de gobierno.

En el análisis de las estructuras de gobierno local, hoy sabemos que 62% de los municipios son ineficientes en su operación, con el cuádruple de dependencias públicas que requieren.

No obstante que el gasto destinado a la burocracia municipal creció 152% desde el 2000, en la mayoría de los municipios los servicios básicos son deficientes, lo mismo en agua que en limpieza, recolección de basura y, desde luego, seguridad pública. El endeudamiento crónico de muchos de ellos y su incapacidad para recaudar impuestos como el predial, complican aún más la situación.

Además, en el nivel municipal también es endémica la corrupción, tanto en los procesos de obra pública que involucran miles de millones de pesos, como en asuntos cotidianos, en el contacto de autoridades y ciudadanía.

En el mismo sentido, es en este orden de gobierno donde existen menos controles y mecanismos efectivos de transparencia.

Entre los grandes pendientes en cuanto a una reforma hacendaria en México, resalta la necesidad de emprender cambios en los sistemas tributarios locales. Es necesario revisar el acuerdo de coordinación fiscal, para encontrar la mejor fórmula para las necesidades actuales, con responsabilidades claras para cada nivel de gobierno.

En los últimos años, únicamente alrededor del 7% de los ingresos de estados y municipios corresponden a fuentes propias. Esto explica en gran medida su precariedad y dependencia financiera, contra una realidad muy distinta en otros países.

El predial es la fuente de ingresos local con más potencial tributario, en particular a nivel municipal pero también puede serlo para las entidades federativas. No obstante, representan apenas 1.5 por ciento de la recaudación total de los tres niveles de gobierno y 0.3% en relación con el PIB, frente a más de 5% y casi 2%, respectivamente, en el promedio de la OCDE.

De la misma forma, hay que trabajar con diligencia en el tema de mejora regulatoria. El avance que se ha registrado en otros niveles de gobierno, no ha tenido correlato en la escala local, que es la de contacto más frecuente para la mayoría de las empresas, y en especial para las Pymes.

En el CCE estamos desarrollando, implementando e impulsando propuestas concretas para cada una de estas áreas. Por ejemplo, desarrollando un sistema de semáforos para detectar problemas de tramitología o corrupción, así como un mapeo sobre transparencia y rendición de cuentas en entidades federativas y municipios, con base en el Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública.

Es igualmente importante el trabajo que estamos haciendo con la Secretaria de Hacienda en la mesa de gasto público, donde la sociedad y el sector empresarial están trabajando para eficientar y transparentar el uso de los recursos públicos, poniendo énfasis en los estados y municipios.

Tenemos que restablecer la confianza en las instituciones, como prioridad nacional, y para ello se requiere de participación ciudadana intensa, así como de voluntad política, y compromiso de todos los sectores.

No podemos abandonar a los municipios, porque hacerlo es abandonar al ciudadano, y a nuestras comunidades. Este es el momento de fortalecer al Estado Mexicano, y de trabajar juntos, todos, por el bien de la nación.

Vayamos a las bases. Este es un compromiso del Consejo Coordinador Empresarial con México.

Reiteramos, el llamado a todas las fuerzas políticas, a sumar por un gran acuerdo, por el fortalecimiento del estado mexicano.

 

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