Relevo en el CCE

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Estimados amigos.

El período en el cual he tenido el honor de servir a nuestro sector en el Consejo Coordinador Empresarial ha sido especial, al situarse en una coyuntura de grandes cambios, retos y disyuntivas para la toma de decisiones en México y en el mundo.

Además de la defensa y promoción de los legítimos intereses de las empresas de nuestro país, como es su rol y responsabilidad, el CCE, junto con los organismos que lo conforman, ha decidido no limitarse a ser testigo ante los grandes desafíos y las oportunidades del país.

Hemos decidido ser un protagonista de la vida nacional, y así lo hemos sido: propiciando los equilibrios y la construcción de acuerdos políticos y sociales; generando propuestas y soluciones para los principales asuntos en la agenda pública; señalando con puntualidad y claridad nuestras inquietudes y diferencias y respaldando toda política tendiente a la modernización y a un desarrollo sostenido e incluyente.

De esta orientación estratégica y compromiso sobre nuestro accionar deriva la participación que tuvimos a favor de la legalidad y la civilidad en los procesos electorales, en particular los federales del 2012. De igual forma, el papel proactivo y propositivo que hemos sostenido en todo el ciclo de reformas estructurales que inició el país.

Las principales reformas que se han aprobado en este tiempo, ahora en la compleja fase de implementación, son demandas históricas del sector empresarial mexicano.

La reforma educativa, que determina superar inercias y obstáculos para promover enseñanza de calidad a todos los mexicanos. La energética, que abre las puertas a la inversión y el relanzamiento del sector, de acuerdo con los retos que plantea el Siglo XXI. La de telecomunicaciones, a favor de la competencia, la competitividad, la accesibilidad para todos y la puesta al día con las nuevas tecnologías.

De equivalente trascendencia en su ámbito son los cambios logrados en materia laboral, competencia económica, política-electoral, amparo, financiera y transparencia, entre otros. En proceso está una reforma fundamental para una renovación a fondo de México, alineada con la Agenda de Desarrollo Institucional del Estado Mexicano del CCE: el Sistema Nacional Anticorrupción.

La incidencia que hemos logrado desde el ámbito empresarial, ha sido producto de la unión y el trabajo profesional y coordinado de todos los organismos que forman parte del CCE, con sus Presidentes, representantes y especialistas que integran nuestras Comisiones y Comités de Trabajo.

Sin todos ellos no habría sido posible generar los insumos necesarios para impulsar políticas públicas y propuestas legislativas de alto impacto.

Para ello, desde el 2012 definimos una estrategia compartida del sector en su conjunto, con objetivos claros y compromisos medibles: la «Agenda por México».

Esa fue la base para lograr agendas comunes con otros sectores, con la administración pública y con las fuerzas políticas. Ha sido nuestra hoja de ruta y hemos avanzado en un 60% en las metas.

La propia dinámica de los cambios promovidos genera nuevos desafíos, lo cual exige al empresariado reafirmar su cohesión en torno a las prioridades y principios que nos unen, dentro de la diversidad, y que sustentan nuestra fortaleza.

Estoy seguro de que la unidad en torno a esta visión común, valores esenciales y compromiso con México seguirá sustentando nuestra fortaleza, con un nuevo liderazgo que está a la altura de los retos del sector y de México.

En lo personal, cierra un ciclo en mi vida profesional, pero tengo el compromiso de seguir aportando todo lo que esté a mi alcance en favor del sector empresarial y de México.

Ha sido sumamente gratificante el haber servido a los empresarios de México y, sobre todo, participar activamente en diversas iniciativas positivas que, por fortuna para el país, lograron avanzar. Tenemos que seguir cimentando bases sólidas, que aseguren mejores expectativas para todos los mexicanos.

Me voy del CCE con la satisfacción del deber cumplido. Reconocemos que quedan muchos pendientes en el país.

Lo más importante y lastimoso es sin duda la pobreza y la desigualdad. Debemos también avanzar pronto en la consolidación de un sistema para combatir con eficacia a la corrupción y la impunidad, con voluntad política y como nación para que realmente haya una renovación de la vida pública en este país. Tenemos una gran nación que nos demanda altura de miras y trabajo continuo.

Al CCE, llega un buen amigo y un gran líder: Juan Pablo Castañón, quien como presidente de la querida Coparmex confirmó sus capacidades ejecutivas, el profesionalismo y el compromiso con principios y valores sustentados en las mejores tradiciones gremiales, cívicas y sobre todo humanistas del sector empresarial mexicano.

Estoy seguro que hará un excelente papel al frente del Consejo Coordinador Empresarial, para que éste siga siendo un factor de unidad entre los empresarios y un agente de cambio y desarrollo para el país.

Muchas gracias por la oportunidad y el interés hacia las propuestas y posturas que hemos externado a través de La Voz del CCE, de manera ininterrumpida, durante casi 190 semanas.

México cuenta con sus empresarios, y sus empresarios con México.

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