Reforma Energética: camina con paso firme

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Aunque los resultados de la primera subasta de la Ronda 1 quedaron por debajo de las expectativas iniciales en términos de adjudicaciones, con dos campos de los 14 ofertados, una valoración global y objetiva da cuenta de su trascendencia y arroja señales muy positivas.

La experiencia es un hito en un proceso fundamental del México del Siglo XXI, al simbolizar la superación exitosa de paradigmas que se remontan a más de 75 años de monopolio estatal en los hidrocarburos.

Con este trasfondo -los ojos del sector energía mundial, puestos en cómo México iniciaría esta nueva fase- la subasta se desarrolló con fluidez, profesionalismo y transparencia. Mejor aún, se logró colocar dos bloques que implican inversiones frescas por más de mil 300 millones de dólares, en muy buenas condiciones para el país en términos de la renta comprometida para el Estado nacional.

Más aún, el resultado resalta en el contexto de precios deprimidos, a un día de que el acuerdo de las potencias nucleares con Irán abriera la perspectiva de una todavía mayor oferta de crudo en el mercado, por más de 2.5 millones de barriles diarios.

Se confirmó que, a pesar de esta situación, subsiste un gran interés por el potencial de inversión en México. Participaron empresas petroleras de primer nivel de varios países, jugadores de importancia global que pujaron con ofertas muy puntuales, de miles de millones de dólares.

Basta comparar con antecedentes como los de la reforma de 2008 y la figura de los contratos incentivados, que no lograron ni el interés de este tipo de empresas, ni mucho menos los resultados ya concretos que ahora se obtuvieron.

Igualmente es alentador que en el consorcio que obtuvo las adjudicaciones haya capital mexicano, en el objetivo estratégico de generar y desarrollar talento y una industria privada nacional en el sector energético.

Es de reconocer el enorme esfuerzo que se hizo para llegar a este punto en términos de reglamentación, diseño e implementación del andamiaje institucional. La organización fue ejemplar, apegada a las mejores prácticas internacionales, e inclusive con innovaciones muy importantes para reforzar la transparencia a lo largo de todo el proceso, desde televisarlo para que esté abierto al 100% y en línea para el escrutinio público y de los postores.

Tomando en cuenta los retos que tenemos en México en este tema, y la percepción al respecto dentro y fuera del país, el énfasis puesto en la transparencia dará una gran certidumbre a todos los interesados. Es un acierto que brinda solidez y legitimidad al desarrollo de la reforma energética, y desde luego, una ventaja comparativa adicional para las próximas subastas.

Iniciar así, inclusive con una nueva forma de hacer las cosas, con pocos precedentes a

nivel internacional, y superar la prueba con eficiencia, implica un banderazo de salida prometedor. Se cumplió con los tiempos y los métodos fijados; se muestra seriedad, y que hay reglas claras y capacidad institucional para que se apliquen.

De cualquier modo, si bien es muy temprano para pretender calificar los efectos de una reforma de tan amplios alcances, también hay que tomar esta primera experiencia como una fuente valiosa de información y aprendizajes, que no debe ser tomado a la ligera.

Hay que revisar con objetividad el proceso, para evaluar todas las áreas de oportunidad que existan, dentro del objetivo de incentivar más la participación y las ofertas de las empresas en las subsiguientes licitaciones, valorando en sus justas dimensiones la situación vigente, y sobre todo, las tendencias del mercado internacional.

Hay tiempo y elementos para el análisis, además de margen de maniobra para los ajustes que procedan, lo mismo en materia regulatoria que en cuanto a los pisos mínimos de renta fiscal exigidos.

Estamos seguros de que así se hará, y que las próximas licitaciones tendrán resultados aún más importantes, tanto por la amplitud y características que presentan, como por las mejoras que se realicen.

La flexibilidad en función del pulso del mercado es clave.

Debemos tomar en cuenta que la ronda 1 es un proceso extenso, que implica cuatro etapas más de ofertas de campos y oportunidades de inversión y negocios.

Esta era una de las más complejas, en las que se esperaba menor participación, debido al riesgo inherente a bloques con reservas probables, para fines de exploración.

El 30 de septiembre se verificará la licitación de cinco áreas con reservas probadas, listas para la extracción; el 15 de diciembre, 26 campos terrestres, también para explotación. Posteriormente, vendrán los bloques de aguas profundas y de crudos extra pesados, así como campos de Chicontepec y no convencionales, como las reservas de petróleo y gas shale.

En estas secciones, el potencial de inversión es muy superior, al igual que en todo el espectro de asociaciones con Pemex, aún por definirse. Lo subastado la semana pasada representa menos del 2% de todo lo que se tiene previsto colocar en menos de cinco años, con más de 900 licitaciones por venir.

Apenas es el inicio de esta nueva historia, y lo mejor está por venir.

Nos consta el interés que existe en el sector y entre las grandes compañías nacionales e internacionales por las próximas subastas, y sobre todo por la reforma energética en su conjunto, en la cual el componente de exploración y perforación petrolera es esencial, pero no exclusivo.

Para México, debe venir una gran tendencia de inversión asociada a la reforma energética en logística, ductos, puertos, instalaciones de almacenamiento, así como gran actividad en materia de energías renovables y ventas al por menor de combustibles.

Destacan las inversiones esperadas en refinación, petroquímica y procesamiento de gas; transmisión, distribución y comercialización de electricidad, y la más amplia gama de proveeduría y servicios asociados.

Si se incluyen las asociaciones que PEMEX podría realizar, en el mediano y largo plazo pueden darse inversiones anuales cercanas a los 12 mil millones de dólares por año; pero por ejemplo, tan solo en electricidad, en los proyectos de generación, se esperan, por parte de particulares, más de 43 mil 500 millones y arriba de 5 mil 700 millones en modalidad de Productos Independientes de Energía.

En el sector empresarial no hay duda de los alcances de la reforma energética y de los mejores horizontes que esta abre, si hacemos las cosas bien, y más aún si trabajamos en los grandes retos del país, para asegurar el éxito de las reformas, como es el desarrollo de las instituciones de la gobernabilidad democrática, la justicia, la seguridad, y el estado

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