Entran los industriales al debate sobre minisalario

Alejandro Durán

Hoy en día, 6.5 millones de personas obtienen por su trabajo ingresos equivalente hasta un salario mínimo (alrededor de 67 pesos por día), aseguró la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), por lo que ofreció participar activamente en el debate respecto a incrementar los ingresos de los trabajadores, pero bajo un enfoque serio, sin fines populistas ni electorales, dentro de los marcos legales e institucionales, y considerando el incremento de la productividad.

«Estamos convencidos que esta discusión debe realizarse dentro de los marcos legales e institucionales establecidos para tal efecto en nuestra Carta Magna», considerando el irremplazable incremento de la productividad y la distribución justa de sus beneficios como dos aspectos clave en el análisis y hemos propuesto «formalizar el empleo y desvincular al salario mínimo como unidad de cuenta y referencia de otros elementos no relacionados con el ámbito laboral, pues sólo así evitaremos caer en errores del pasado que causaron dolorosas lecciones al país, a los empleadores y los trabajadores», afirmó el organismo encabezado por Francisco Funtanet.

En ese sentido, la Concamin informó que para analizar el tema de salario mínimo, dijo que colabora de cerca con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, considerando la situación particular de cada uno de los sectores que la Confederación representa.

«Reafirmamos nuestro compromiso para mantener e incrementar las inversiones; impulsar la preservación y crecimiento de las fuentes de empleo; elevar la productividad de las empresas y los trabajadores, así como trabajar con seriedad y profesionalismo para mejorar los niveles de ingreso salarial», afirmó.

A través del documento «Pulso Industrial», la Concamin refirió que México fue uno de los pioneros en el establecimiento del salario mínimo como garante del bienestar de los trabajadores y sus familias, y así quedó asentado en la fracción sexta del artículo 123 de la Constitución Política.

Sin embargo, al cabo del tiempo, en particular durante la fase inflacionaria de los años 80 del siglo pasado, el efecto del aumento en los precios y el impacto de las devaluaciones erosionaron parte del poder adquisitivo de los salarios, lo que influyó inevitablemente en el nivel de bienestar de numerosos hogares mexicanos.

Fuente: El Sol de México en línea, Finanzas, 18-08-2014

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