Condiciones para crecer más

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De acuerdo con las condiciones prevalecientes en la economía nacional e internacional, así como las perspectivas sobre su evolución, no se presenta un escenario favorable para que México tenga un crecimiento acorde a su potencial en el 2016.

La decisión anunciada el jueves por la FED, en el sentido de no elevar tipos de interés, apunta a que la incertidumbre en los mercados financieros persistirá, muy probablemente con recurrentes periodos de volatilidad, como ha sido la tónica reciente. De particular importancia para nosotros, refuerza las señales de que la recuperación de la economía de Estados Unidos no es aún lo suficientemente fuerte como para impulsar un mayor crecimiento en México y el mundo.

Hemos hecho hincapié en que nuestro país enfrenta este panorama de debilidad en la actividad económica mundial con ventajas comparativas muy relevantes en cuanto a solidez y margen de maniobra para preservar la estabilidad macroeconómica, ante los diversos riesgos que se presentan. En función de estas circunstancias, el Paquete Económico 2016 propuesto por el Ejecutivo Federal está orientado sobre todo a reforzar esa solvencia.

Sin embargo, si bien se cubren las finanzas públicas para mantener un balance sano, la sociedad sigue sin percibir de forma sustantiva los beneficios de la disciplina fiscal y monetaria, elementos indispensables, pero no suficientes como política económica, de acuerdo a los retos y las oportunidades que vive nuestro país.

No podemos resignarnos sólo a conservar lo que hemos llamado estancamiento estabilizador.

México debe crecer más para enfrentar necesidades reales y perentorias, comenzando por la responsabilidad frente a más de 55 millones de mexicanos en pobreza y las oportunidades que demandan nuestros jóvenes.

Bajo estas condiciones, lograr un mayor crecimiento es también componente esencial para preservar no sólo los equilibrios macroeconómicos, sino la estabilidad política y social.

No hay mejor blindaje económico que un mayor crecimiento, sostenible e incluyente. Como hemos insistido, en México tenemos que mantener una obsesión por el crecimiento y usar exhaustivamente todos los instrumentos y alternativas disponibles para tales efectos.

Hay que asumir una posición mucho más proactiva de impulso a la actividad económica, lo cual no se contrapone a la responsabilidad y prudencia que exige el escenario global en el corto plazo.

La implementación eficaz y completa de las reformas estructurales ya aprobadas es igualmente indispensable, pero tampoco es suficiente para detonar a plenitud el dinamismo que necesitamos, menos aún en el corto plazo. Es necesario complementar con las reformas pendientes y, en un plano más general, apuntalar y relanzar la agenda de crecimiento de México.

Es momento de recuperar y reforzar el énfasis en los pilares que favorecen la inversión, la productividad, el empleo formal y bien remunerado, y el poder adquisitivo con el consumo de los mexicanos, todos estos, factores básicos del crecimiento.

En este sentido, es preciso tener clara la ruta para el corto y el mediano plazo, donde las cartas más fuertes con que contamos para generar crecimiento agregado son las del mercado interno. Con los motores externo y gubernamental acotados en su capacidad, tenemos que apostar en este componente.

Para nosotros, existen 4 principios condicionantes para aspirar a crecer más:

Uno. Implementación efectiva de las reformas, sin pasos hacia atrás ni excepciones. Logramos cambios profundos en las leyes; ahora hay que ir a fondo en su instrumentación y aplicación.

Dos. Estado de derecho, reducción de la delincuencia y la violencia, fortalecimiento institucional del Estado democrático. La corrupción, la inseguridad pública y la impunidad son grandes lastres estructurales para el desarrollo de todas las reformas; para la inversión, la productividad y el emprendimiento; minan la confianza y la cohesión social.

Tres. Conservar la estabilidad macroeconómica, como parte fundamental para poder crecer y generar mejores condiciones de vida

Cuatro. La agenda de impulso al crecimiento, con un enfoque prioritario en la inversión, el empleo, el mercado interno y el ahorro.

Para crecer más, necesitamos, de entrada, que los millones de mexicanos en pobreza tengan capacidad de consumo, que haya posibilidades y confianza en las familias y las empresas para comprar más e invertir.

La política fiscal es un componente clave y fundamental, en el que existen alternativas viables importantes en ese sentido, que confiamos serán tomadas en cuenta en el Congreso y por las autoridades hacendarias. La desvinculación de los salarios mínimos como unidad de cuenta es también una asignatura fundamental, para explorar alternativas orientadas a fortalecer el poder adquisitivo de nuestros trabajadores.

El compromiso que hacemos es afinar y acelerar todos los esfuerzos que estamos comprometiéndonos a nivel sectorial, en una agenda puntual para el crecimiento:

Financiamiento, gasto público y fomento económico, como prioridades para las cadenas productivas, mejorar en regulaciones, asociaciones público-privadas para el desarrollo de infraestructura, zonas económicas especiales y franjas de desarrollo logístico. Asimismo, crédito para proyectos energéticos y estrategia de conformación de consorcios de empresas regionales.

Estamos trabajando intensamente para potencializar industrias estratégicas, incluyendo la construcción de ocho programas sectoriales acordados con sus representantes y el sector público, en el marco del Comité Nacional de Productividad.

De la misma forma, queremos avanzar más rápido en materia de desarrollo regional y consolidar un marco de política industrial de carácter general, temas en los que estamos trabajando con nuestras cámaras empresariales de todo el país, gobiernos locales y la Conago.

No podemos decidir sobre la evolución de los mercados internacionales ni determinar el desempeño de la economía global o de Estados Unidos. Pero sí está en nuestras manos ponernos de acuerdo y actuar, con visión y responsabilidad nacional, en las prioridades que debemos atacar para reactivar el mercado interno y acelerar su vinculación con el sector externo, reducir brechas de desarrollo regional y sectorial, e impulsar el mayor crecimiento posible en el corto y el mediano plazos, dentro de las posibilidades que nos marca el entorno.

En este reto, México cuenta con sus empresarios.

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