Unidad en torno a tres prioridades para el desarrollo de México

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Es para mí un honor tomar la estafeta de este espacio de difusión del Consejo Coordinador Empresarial.

Por este conducto estaremos compartiendo con los medios de comunicación y la opinión pública nacional puntos de vista, inquietudes y propuestas de nuestro organismo y de los empresarios de México que tenemos el honor de representar y servir.

Para nosotros es un asunto de importancia estratégica tener una comunicación continua con los diversos sectores de la sociedad, líderes de opinión, del ámbito político, con los millones de empresarios que existen en todo país y con los ciudadanos, en general.

El sector empresarial quiere estar presente en la agenda pública con sus ideas y opiniones, y así siempre lo haremos. En esa medida, apreciamos y agradecemos el interés de nuestros amigos de la prensa.

Iniciamos esta gestión al frente del CCE con mucho entusiasmo y con la confianza y fortaleza que da la unidad que existe en nuestro sector, la cual se manifestó de manera fehaciente en este relevo en nuestra organización.

Quiero agradecer sobremanera a todos los organismos que conforman el CCE por el respaldo que me han dado para desempeñar esta alta responsabilidad.

A Gerardo Gutiérrez Candiani, que deja un gran legado, y por supuesto, a Benjamín Grayeb, quien con altura de miras y generosidad, convino conmigo en presentar una candidatura de unidad en esta honrosa institución.

Cuento con Benjamín y con todos los dirigentes empresariales que integran nuestro Consejo Ejecutivo para afrontar con confianza los retos por delante y las oportunidades que haremos realidad juntos, en beneficio de las empresas y de México.

Tenemos claridad en los principales desafíos que tiene el país para verdaderamente despegar y poder ofrecer mejores condiciones de vida y oportunidades para todos los mexicanos. De hecho, la visión de país que compartimos en nuestro sector, es uno de los pilares de nuestra unidad y guía para nuestro accionar.

Hay tres grandes prioridades que México necesariamente tiene que avanzar con celeridad: El desarrollo económico, pero que sea sostenible y sobre todo incluyente; La educación de calidad para todos los mexicanos; y El Estado de derecho, que ha sido históricamente el obstáculo o el freno más importante con que se han topado los esfuerzos para superar los grandes problemas nacionales.

En materia de desarrollo económico, como lo señalamos en nuestra Asamblea, necesitamos hacer un gran esfuerzo compartido para lograr las tasas de crecimiento que requerimos en México, el 5% anual o más, que nos ayude a generar las oportunidades para todos los mexicanos. Hay dos requisitos que no pueden soslayarse: es preciso que crezcan y se multipliquen las empresas y debemos poner un énfasis prioritario, estratégico, en el apoyo solidario y subsidiario a las familias en pobreza.

Las reformas estructurales abren un gran potencial, pero hay que instrumentarlas y llevarlas a la realidad para todos los mexicanos.

Si el mercado interno no crece lo suficiente, es en gran parte porque millones de personas simplemente no pueden acceder a él, ni a oportunidades que les permitan tener un mayor ingreso disponible.

Ningún modelo económico puede considerarse exitoso si no incide de manera contundente, rápida y sustentable, en erradicar la marginación y la carencia de lo más mínimo. Y sabemos que es sólo a través del empleo, del valor que se genera en las empresas, que podremos darle oportunidades a las personas, sosteniblemente en el tiempo.

Para crear más valor, que se traduzca en empleos mejor remunerados, es fundamental que hagamos un gran esfuerzo en materia de innovación y desarrollo, de fomento regional y financiamiento para la inversión en éste y otros rubros, de infraestructura por ejemplo.

Necesitamos generar sinergias efectivas en modelos de triple hélice, de la innovación y el desarrollo económico: empresas-academia-gobierno, juntos, coordinados, haciendo cada quien lo que le corresponde, en este objetivo compartido.

Para que México crezca, se requiere que las Pymes maduren y prosperen, que surjan muchas más y que de esta masa crítica emerjan más empresas medianas y grandes. Que la micro se convierta en pequeña, la pequeña en mediana y la mediana en grande. En el desarrollo está el bienestar para más mexicanos. En el CCE vamos a poner especial énfasis en este reto, el crecimiento de las empresas.

Consolidar el Estado de derecho es condición indispensable para que prosperen las empresas y las personas, y por tanto el país.

Es el gran pendiente nacional, tenemos que trabajar todos juntos, en lo que a cada quien nos corresponde. Tenemos que hacer un compromiso firme para que realmente cambien las cosas; para que fenómenos como la corrupción, la impunidad, la impartición de justicia y los niveles de delincuencia y violencia que se viven en varias zonas del país, dejen de ser un rasgo definitorio del México de hoy, del México que estamos construyendo todos juntos.

En este reto, cada quien debe hacer su parte. Las autoridades deben cumplir con su rol fundamental de hacer cumplir la ley; de construir instituciones sólidas y fuertes, que nos generen la confianza en ellas mismas, en las leyes que nosotros tenemos y que hemos construido. Y los ciudadanos debemos ser exigentes, participativos y responsables; tenemos que cumplir con la ley y fortalecer nuestras propias instituciones.

Urge consolidar el sistema nacional anticorrupción y el de transparencia y rendición de cuentas, que vemos como un gran paso en esta lucha por la legalidad y su cultura. La parte complementaria es la voluntad, la voluntad política y la voluntad de todos, de la nación, de la sociedad, para hacer que estos instrumentos funcionen, lo cual implica reducir drásticamente los espacios que se prestan a la corrupción y, desde luego, la impunidad. Sólo así puede abatirse el déficit de confianza que existe en México, solo así podemos construir un escenario en donde nos confiemos unos con otros, por este México de instituciones que podemos construir.

Finalmente, pero no menos importante, resulta fundamental la implementación completa, en tiempo y forma, de la reforma educativa. Sin excepciones, con especial atención en las comunidades marginadas, en los niños y los jóvenes que están en pobreza, como acto de equidad y justicia elemental.

No sólo se requiere evaluar a todos los maestros, sino a partir de esa evaluación, brindarles la formación y los recursos necesarios para que se superen profesionalmente, además de la mejora que hace falta en los programas educativos. Los docentes comprometidos con sus alumnos, con su noble carrera y con México, tienen un aliado en el sector empresarial. Vamos juntos por construir el México que podemos hacer.

Por nuestra parte, estamos comprometidos en una gran cruzada nacional de vinculación entre las escuelas y las empresas, para que formemos a los profesionales y técnicos mexicanos del siglo XXI.

El reto en este sentido es lograr sinergias efectivas para que los jóvenes tengan oportunidades y espacios en las empresas, a partir de currículums que faciliten su incorporación y nos ayuden a nosotros, como empresarios, a crecer, porque no hay empresa sin trabajadores, y no hay empresarios sin colaboradores en la empresa; somos comunidad.

La unidad en lo esencial, dentro de la gran diversidad que existe en la comunidad empresarial mexicana, es la razón de ser profunda del CCE.

Nos aseguraremos no sólo de que se mantenga en el buen estado en que hoy se encuentra, sino que vamos a fortalecerla, para que nos ayude a incidir en el desarrollo de nuestra nación en todos estos proyectos.

Los empresarios cerramos filas por una renovación de las esperanzas y el futuro de los mexicanos.