Una agenda para México, una agenda para el debate

     

Una agenda para México, una agenda para el debate

Lunes, 30 de octubre de 2017

El proceso electoral de 2018 inició formalmente el mes pasado. En 8 meses, los mexicanos tendremos que elegir a un nuevo Presidente de la República, 128 senadores y 500 diputados federales. Además, en 30 entidades habrá también elecciones locales: se elegirán ocho gobernadores, el jefe de gobierno de la Ciudad de México, casi mil diputados locales y más de mil 500 gobiernos municipales.

Vamos a vivir una elección importante y los ciudadanos debemos tomar un rol más activo. Desde el sector privado, estamos convencidos de que es el tiempo de la sociedad; de que debemos exigir que los partidos políticos y candidatos independientes asuman la responsabilidad de discutir los problemas que tenemos y proponer respuestas viables y duraderas. No podemos aceptar que las campañas sean espacios para la descalificación en lugar de foros para debatir soluciones. Esperamos debates a fondo no espectáculo de carpa.

Con el fin de enriquecer esa discusión, a principios de octubre los empresarios de México convocamos a la sociedad a discutir y enriquecer una agenda de política pública para nuestro crecimiento económico. Con la colaboración de los sectores empresariales y el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, propusimos una agenda de propuestas que nos permitirán construir un país más próspero, equitativo y justo.

En las próximas semanas, realizaremos una serie de foros a lo largo y ancho del país, para sumar las opiniones de la sociedad y los empresarios locales. Queremos que la Agenda México Mejor Futuro capture las preocupaciones más apremiantes de la sociedad, para presentarla después como una propuesta a quienes participen en la elección. Queremos discutirla con académicos, con intelectuales y con la sociedad, para enriquecerla y tener una propuesta y visión clara del México que queremos tener para los próximos años.

Tenemos que tener claro que la prioridad en este proceso es decidir un modelo de país y no sólo elegir a quienes serán nuestros representantes. En el sector empresarial, estamos proponiendo un modelo que apueste por la sociedad; por alentar la creatividad y el talento de los mexicanos; por facilitar el emprendimiento de los jóvenes; por simplificar la operación de las pequeñas empresas -de una papelería, una estética o una tiendita- para que puedan operar y así crecer, con menos trámites.

Queremos elegir un modelo que se base en un pleno Estado de derecho, porque el cumplimiento de la ley y el respeto a nuestros derechos es condición indispensable para que haya inversión y empleo, para generar confianza. Sobre esa base, tenemos que construir también cuatro pilares:

  • Economía abierta, competitiva e incluyente.
  • Apoyo a las condiciones básicas de bienestar. Salud, educación, pensiones dignas para nuestros adultos mayores, y conectividad para la movilidad de las personas.
  • Gobierno eficiente y transparente. Para poder tener mayor profundidad en los apoyos que a través de los impuestos, los recursos fiscales podamos llegar a la gente que menos tiene y podamos detonar inversión; porque si queremos detonar un millón doscientos mil empleos y un crecimiento del 4% requerimos una inversión del 25% del PIB entre pública y privada y hoy solo tenemos el 21.7%
  • Innovación y productividad. Tenemos que elevar la calidad de lo que producimos en México, generar más patentes y más tecnología incorporada a los procesos de producción, comerciales, y nuestra conectividad con el mundo.

México Mejor Futuro es una agenda integral que busca transformar al país de fondo, pensando en la siguiente generación y no sólo en la siguiente elección. Tenemos que poner el bienestar de los mexicanos al centro del debate; el desarrollo desde cada mexicano, será el desarrollo de todo el país. Por eso, de hecho, he insistido en que los tiempos de la negociación en el Tratado de Libre Comercio no tienen por qué supeditarse al proceso electoral.

La modernización del tratado debe responder a las necesidades e intereses de los tres países y tomar todo el tiempo que sea necesario para generar un buen acuerdo, porque será la base para el desarrollo de los próximos 20 o 25 años. Si bien preferimos una negociación rápida, ágil que elimine la incertidumbre en el corto plazo, tampoco limitaremos nuestra capacidad de lograr los mejores acuerdos por hacerlo apresuradamente. Por otra parte, una negociación más prolongada también permitiría que los candidatos asumieran posturas claras y propuestas concretas sobre el país que proponen, sobre el modelo de nación que queremos tener: una economía abierta, ligada al mundo, o una economía más bien cerrada.

Los empresarios queremos contribuir a que el debate público tenga un mayor nivel y se enfoque en las soluciones que México necesita. Por eso, estamos impulsando que los candidatos en el proceso electoral expliquen cuáles son las acciones que tomarían en caso de llegar al poder, más que declarar vaguedades o buenos deseos o acusar al contrario, que expliquen y propongan.

Lo importante es que, como sociedad, nos hagamos escuchar por quienes buscan nuestro voto; convencerlos de la necesidad de enfocarse en los problemas de todos y no en ataques personales, en una visión positiva y propositiva hacia el futuro.

Se trata de reconocer los retos que tenemos, pero al mismo tiempo valorar también lo que hemos logrado y visualizar nuestro futuro. Nuestro país no puede retroceder sobre lo que ya con tanto trabajo hemos alcanzado. La estabilidad económica, por ejemplo, es una plataforma indispensable para seguir adelante.

México es un país diverso, pero todos tenemos un anhelo común. Todos queremos una vida mejor, en una sociedad más justa y próspera; donde los jóvenes, los trabajadores, los empresarios, los profesionistas encontremos lugar para poder salir adelante con nuestro propio esfuerzo. Ese es el México que queremos: México Mejor Futuro.