Sustentabilidad ambiental: retos que son oportunidades

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En ocasión del Día Mundial de la Tierra, aprovechamos para abordar el tema de la sustentabilidad ambiental, con base en los diagnósticos y las propuestas que desarrollamos en el marco de la Agenda por México del sector empresarial, y que estamos impulsando a nivel nacional.

Nuestro país tiene grandes retos y decisiones importantes que tomar para armonizar su necesidad de mayor crecimiento con la sustentabilidad ambiental. Hay avances relevantes en algunas áreas, pero también grave deterioro y rezagos en muchas otras.

Se calcula que la degradación y el agotamiento de los recursos naturales tienen un costo anual superior al 7% del PIB. El objetivo debe ser no sólo parar esta dinámica negativa y que perfila agudos problemas para la subsistencia y la cohesión social en el mediano y largo plazos, sino convertirla en una fuente de oportunidades por la vía del crecimiento verde y el progreso sustentable. La agenda de sustentabilidad que impulsa el CCE parte de estas premisas.

México tiene un gran potencial en rubros como la generación de energías renovables: eólica, solar, geotérmica o mini-hidráulica, entre otras, con una posición privilegiada para lograr ahorros de energía y emisiones de gas invernadero.

El nivel de desarrollo actual del país y la existencia de tecnologías, económicamente viables, lo colocan en una situación idónea para lograr su pleno desarrollo con una menor intensidad de carbono.

Sin embargo, aún no tenemos una estrategia sólida de eficiencia energética, que considere el ciclo de vida total en la industria, transporte de mercancías y personas, construcción de edificación y vivienda, manejo integral de desechos y uso eficiente del agua.

El Pacto por México postula que es necesaria una nueva cultura y un compromiso ambiental y plantea tres objetivos: transitar hacia una economía baja en carbono, replantear el manejo hídrico del país y mejorar la gestión de recursos. Hay que ir más allá, con una agenda nacional, con visión transexenal, metas y compromiso de largo plazo, en la cual deben participar todos los sectores.

Los temas prioritarios en la agenda del Sector Privado en materia de Sustentabilidad son: energías limpias (renovables y eficiencia energética), transporte limpio, uso eficiente del agua, gestión integral de residuos y reducción de gases de efecto invernadero. Hay otros temas de carácter transversal como negocios inclusivos, ciudades sustentables y seguridad alimentaria. En gran medida son compatibles con el Pacto por México.

Proponemos una política de estado que fomente el crecimiento de la economía con una intensidad decreciente en el uso de los recursos naturales, y para ello, entre otras medidas, diseñar un código medioambiental que ordene y armonice las leyes dispersas y sus disposiciones en la materia, similar al código fiscal.

Es necesario desarrollar esquemas de financiamiento público, nacional e internacional, que complementen al crédito privado disponible para la infraestructura de crecimiento verde y esquemas de incentivos que promuevan acciones de mitigación y adaptación a los impactos del cambio climático.

Las oportunidades son enormes. Tan solo en energías renovables, es factible producir electricidad con estas fuentes hasta en un 20% de la capacidad de generación total para el 2020, atrayendo inversiones por más de 20 mil millones de dólares y aumentando la competitividad de las empresas al reducir sus costos de electricidad entre 10 y 50 por ciento.

En eficiencia energética, el mayor potencial se encuentra en la cogeneración. Es técnicamente factible generar el equivalente al 16% de la capacidad instalada actual, con inversiones por cerca de 2 mil 800 millones de dólares, reduciendo los costos para PEMEX y CFE y propiciando la creación de al menos 16 mil empleos temporales y permanentes.

Urge resolver el déficit de gasoductos para ampliar la distribución de gas natural para uso industrial, y las reformas estructurales son indispensables para que se den este tipo de inversiones y ampliar nuestra matriz energética, con menor huella de carbono.

Para materializar el potencial se requiere de medidas que pueden y deben iniciarse este año. Por ejemplo, en el área de energías renovables y eficiencia energética, mantener y fortalecer las reformas que han permitido el desarrollo de la producción de energía renovable y cogeneración eficiente; simplificar las gestiones para sociedades de autoabastecimiento; permitir la venta de electricidad de privado a privado; formalizar la figura de pequeño productor de energía, para su venta a CFE; y que el Estado invierta en desarrollar la red de interconexión eléctrica.

En transporte limpio, planear y desarrollar de manera integral estrategias de transporte multimodal de personas y mercancías incorporando las nuevas tecnologías de movilidad sustentable, con criterios para reducir tiempos de traslado, mejorar la calidad del aire en las ciudades y disminuir el efecto de isla de calor urbana.

Además, revisar a fondo la regresividad de diversos sistemas de subsidios que no tienen lógica económica, que deben canalizarse al fortalecimiento de la infraestructura y el apoyo a los sectores sociales que más lo requieren.

En materia de uso eficiente del agua, es fundamental reforzar la estrategia nacional del sector hídrico, poniendo énfasis en buscar un equilibrio de las cuencas mediante el uso eficiente de este recurso en la agricultura; disminuir la demanda en las ciudades invirtiendo en reducción de fugas, tecnologías eficientes, tratamiento y reúso, entre otras medidas, con una visión de largo plazo.

En el tema del manejo integral de desechos, es preciso reformar el marco legal para dar certidumbre a los gobiernos federales, estatales y municipales a favor del aprovechamiento de los residuos sólidos urbanos para su valorización como materia prima o energía, restringiendo su disposición en rellenos sanitarios, para aquello que no se pueda aprovechar. Proponemos que se armonicen las legislaciones locales con la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos.

El 22 de abril, Día de la Tierra, debería servir no sólo para reafirmar retóricamente la responsabilidad que todos tenemos de buscar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales, sino también para aprovechar oportunidades que, para realizarse, exigen decisiones aquí y ahora. Sobre todo, tendría que movernos para acelerar el paso con planeación integral, compromisos y acciones concretas. El sector empresarial está listo y trabajando para concretar estas medidas.

La Voz del CCE