Solidaridad con Venezuela

   

Lunes, 29 de mayo de 2017

Desde hace algunas semanas, Venezuela atraviesa por un clima de violencia que tiene enfrentado al gobierno de Nicolás Maduro con la sociedad civil. Hasta el momento, este conflicto ha dejado más de 50 muertos, lo que no ha detenido a los ciudadanos para salir a las calles a ejercer su derecho a la libertad de expresión. Estas protestas son consecuencia del fracaso económico del chavismo.

Hoy, se consuma un proceso que hemos visto con preocupación desde hace ya varios años. Los resultados de un régimen que utiliza la democracia como instrumento para conquistar el poder y luego la suprime para conservarlo. De un gobierno que, como dijo Mario Vargas Llosa, “no duda en sacrificar el futuro de una sociedad por un presente efímero”.

Ahora se derrumba lo que se construyó ilusoriamente sobre la base de una ineficiencia económica: la estatización de empresas, la congelación de precios y el aumento arbitrario de los salarios, combinados con precios altos del petróleo, produjeron la apariencia de una bonanza momentánea en Venezuela, pero hoy se ha vuelto claro un triste deterioro de todos los indicadores macroeconómicos.

A pesar de que no existen cifras oficiales, se calcula que en los últimos diez años cerraron alrededor de medio millón de empresas. Tan sólo en 2016 se perdieron aproximadamente un millón de puestos de trabajo, alcanzando un nivel de desempleo por lo menos del 21%.  La inflación hoy en Venezuela es una de las más altas en la historia económica, alcanzando niveles, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, de hasta 720%. A pesar de que América Latina como región ha venido creciendo consistentemente, el PIB de Venezuela viene decreciendo desde 2012.

Por otra parte, el actual gobierno venezolano además se muestra indiferente ante el sufrimiento de millones de personas. Esto se ha traducido en un repudio generalizado al régimen populista que comparte el 90% de la población. Y en la mayor muestra de autoritarismo e insensibilidad política, el presidente Maduro convoca a una Asamblea Nacional Constituyente, con la cual pretende revertir el rechazo que sufrió el chavismo en las últimas elecciones, donde la oposición se levantó con una clara victoria.

La actitud antidemocrática del régimen venezolano ha sido una constante desde que el desaparecido Hugo Chávez llegó al poder en 1998. Lo que parecía inimaginable se convirtió en realidad.  Radio Caracas Televisión, el canal más antiguo en Venezuela, cerró en 2007 por decisión unilateral del mandatario. Y no fue la única, diversos periódicos y estaciones de radio se vieron forzadas a disminuir su nómina o vender su empresa al estado; y los pocos que resistieron presiones, han dejado de circular por el limitado abasto de papel periódico.

Los medios de comunicación, se han convertido en una maquinaria de propaganda y desinformación, destinada a enaltecer al régimen y contradecir a la oposición. Hoy, los ciudadanos dependen de las redes sociales para acceder a información veraz. Aunque esa fuente también ha sido blanco de intentos de censura. Se han bloqueado numerosas páginas web, desde las que informan la cotización de divisas extranjeras hasta las que publican noticias sobre las protestas en Venezuela.

Así se comprueba una vez más al mundo que la adopción de políticas populistas, sin sustento real de la economía, únicamente provocan acciones espectaculares y aparentemente muy populares. Congelar precios, aumentar salarios, expropiar empresas, castigar supuestos abusos y, en una palabra, ahuyentar la inversión productiva y la generación de empleos fatalmente desemboca en una crisis generalizada.

La empresa y los ciudadanos en general requieren del ambiente y las condiciones generales mínimas con garantías para arriesgar y apostar sus recursos en favor de la sociedad.

Como sector empresarial nos solidarizamos con los empresarios y la sociedad venezolana que demanda un país democrático, en desarrollo, con crecimiento y sobre todo con paz. Venezuela tiene un gran futuro y sus habitantes merecen una gran nación alejada de la ficción económica y la anulación de los derechos democráticos.

Este país debe ser el ejemplo para todos los países del mundo. Tenemos que cuidar que visiones cortoplacistas convenzan mentes y conquisten gobiernos.

Nadie duda que existen desafíos globales que todos los países necesitamos atender de manera urgente, pero el ejemplo de Venezuela nos deja claro que las fórmulas del populismo autoritario reiteradamente han concluido en fracasos con costos sociales altísimos. Debemos movernos hacia otra forma de hacer política. Necesitamos políticos que no vean en el concilio claudicación, la política está en donde se buscan acuerdos. Necesitamos políticos con una visión de Estado de largo plazo, no existen atajos para resolver nuestros problemas.

Por nuestra parte, desde el Consejo Coordinador Empresarial, reiteramos nuestro compromiso para trabajar de la mano de la sociedad civil, el gobierno y los políticos, para diseñar políticas encaminadas a combatir nuestros rezagos. De los partidos políticos y los políticos pedimos, reciprocidad en la voluntad para generar acuerdos y el compromiso de velar por generar un bienestar sostenible para todos los ciudadanos. Hoy más que nunca debemos recordar las palabras de José Martí: “Respetar a un pueblo que nos ama y espera de nosotros, es la mayor grandeza. Servirse de sus dolores y entusiasmos en provecho propio, sería la mayor ignominia”.