Retos del paquete económico

Escuchar audio:

document sound note

Se aceleran los tiempos para el desahogo de la agenda legislativa nacional y en particular, del paquete económico 2016. De acuerdo con la ley, mañana deberá votarse en el Pleno de la Cámara de Diputados la Ley de Ingresos, para pasar a su revisión en el Senado.

Paralelamente, la Comisión de Presupuesto se declaró en «sesión permanente» para el análisis del Decreto del Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2016.

De acuerdo con el calendario aprobado y los retos que implica la presión y la competencia por las partidas presupuestales, en una circunstancia de ingresos contraídos, todo apunta a que los trabajos se extenderán al límite: hasta el vencimiento del plazo para la presentación del dictamen final, para su votación en el pleno de San Lázaro, el 15 de noviembre próximo.

Quedó abierta formalmente la recepción de solicitudes de recursos, que concluye el 30 del presente mes. Como cada año, todos los órganos del Estado mexicano tratarán de hacer valer sus necesidades y proyectos, ponderando la relevancia de funciones y programas. Sin embargo, hoy existe menos holgura económica para que todos queden satisfechos, y es preciso ahorrar, más aún evitar el gasto no prioritario, ineficiente o dispendioso.

En la parte de la Ley de Ingresos y la miscelánea fiscal, mantenemos una visión optimista, en el sentido de que se consideren propuestas como las que promovimos para fortalecer el paquete de estímulos fiscales propuesto por el Ejecutivo Federal. En las últimas semanas las hemos revisado con legisladores de todas las fracciones parlamentarias, y el dictamen aprobado por la Comisión de Hacienda considera una parte fundamental de ellas.

Hay realismo, en el sentido de que las condiciones económicas no son propicias para hacer cambios más profundos en materia fiscal. Pero también encontramos coincidencia con nosotros en cuanto a la necesidad y el margen de maniobra que sí existe para implementar medidas y ajustes que estimulen, con el mayor vigor posible, el consumo, el ahorro, la inversión, el empleo y el crecimiento.

La iniciativa de la Secretaría de Hacienda ya incorporaba varias de las propuestas y demandas que ha hecho el sector empresarial, las cuales se fortalecen en el dictamen.

Hay que insistir en que la prudencia requerida para afianzar la estabilidad macroeconómica ante el entorno de inestabilidad internacional, también pasa por agotar todas las alternativas viables para mejorar nuestro mercado interno.

Se necesita cuidar la solvencia del sector público, pero también de la sociedad y de la planta productiva.

Recordemos que el factor tributario se ubica como el más problemático para hacer negocios en México, después de los relacionados con Estado de derecho, según el último reporte del Foro Económico Mundial.

Es necesario incentivar más la inversión privada, máxime cuando se reducirá sensiblemente el gasto de capital gubernamental, más de 189 mil millones de pesos, en términos reales, que es la mayor parte de los ahorros que se plantean.

Por eso esperamos que finalmente sí van a pasar medidas como aumentar el tope a la deducción inmediata de inversiones para las empresas, a fin de que también puedan beneficiarse las de tamaño mediano, para acelerar sus proyectos productivos. Asimismo, reducir la tasa impositiva sobre dividendos y extenderla a todas las empresas.

Se trata de agilizar la circulación del dinero en la economía real; de facilitar la creación de empleos y dar cauces a un mayor dinamismo en las cadenas de abastecimiento, todo lo cual deberá generar recaudación adicional.

En el dictamen se adicionan ajustes para promover el ahorro, y con éste, más recursos para la inversión. Esa es la orientación de mejorar el esquema de retención de ISR para intereses financieros, así como de un nuevo esquema de repatriación de capitales que brinde suficiente certeza jurídica y que resulte atractivo para traer volúmenes importantes de dinero a la economía nacional.

A favor del mercado interno, esperamos se incluirán opciones tan viables como la de aumentar el valor máximo de exención de ISR para venta de casas habitación, que actualmente está topado a sólo 700 mil UDIs. Recordemos que el sector inmobiliario es uno de los más poderosos y rápidos motores de crecimiento, porque arrastra a más de 60 sub-sectores económicos.

Lo mismo aplica para los automóviles, cuya deducción tiene un límite de apenas 130 mil pesos, y que deberá aumentarse al menos a la cifra previa a la reforma del 2013.

Hay muchas otras opciones y propuestas, que estamos seguros se han analizado con seriedad. Estamos obligados a aprovechar al máximo toda ventana de oportunidad que no implique riesgos.

En lo referente al Presupuesto, la consigna es que los acuerdos den cauce a un verdadero ajuste y énfasis en la eficiencia en la asignación de los recursos, con los principios de transparencia y comparar objetivos con resultados. El esfuerzo de reingeniería del gasto, o presupuesto base cero, apenas ha comenzado, por los compromisos y obligaciones inamovibles que existen, pero tiene que sentar un precedente desde ahora.

En congruencia con un escenario complejo, la austeridad es una exigencia y debe ser consigna para todos los poderes y órdenes de gobierno, incluyendo órganos autónomos. Hay que asignar los recursos donde realmente son prioritarios.

Estamos seguros que hay espacio para ahorrar a México el costo de programas, gastos o proyectos que no son fundamentales ni recomendables para el momento actual; que pueden fusionarse con otros, sustituirse o, de plano, eliminarse.

El reto para generar confianza es claro: responsabilidad fiscal, que asegure la solvencia del sector público y la estabilidad macroeconómica; eficiencia presupuestal y en el gasto prioritario; no descuidar la inversión y el estímulo a la actividad productiva. Hay disposición y tiempo justo para lograrlo.

free pokies