Retos 2018

 

Retos 2018.
Lunes, 15 de enero de 2018

Iniciamos el año llenos de energía y esperanza, pero también con grandes retos. En 2018, México tiene la oportunidad —si no es que la obligación— de poner las bases de un crecimiento sostenido y más acelerado, que nos permita reconstruir un futuro mejor para todos los mexicanos. Pero lograrlo nos exige tomar, hoy, las decisiones que nos permitan tener un mejor mañana.

En el Consejo Coordinador Empresarial identificamos desafíos fundamentales en tres grandes rubros: economía, política y Estado de derecho. En todas tenemos una gran responsabilidad de cara al presente y futuro de nuestro país.

En materia económica podemos concluir con base en los datos disponibles que 2017 fue un año de bajo desempeño para la economía mexicana. Y debemos tomar acciones que promuevan el crecimiento.

En primer lugar, es necesario mantener la estabilidad macroeconómica, a través de una reducción de la deuda gubernamental y un gasto público más eficiente, responsable. México no puede elevar su endeudamiento, que hoy se ubica en 48% del PIB. El gobierno federal anunció este año una reducción final de 43,400 millones de pesos en comparación al año anterior; sin embargo, la cifra total continuó siendo 109,600 millones de pesos mayor de lo presupuestado. Si no empezamos a reducir nuestra deuda, veremos efectos negativos en el tipo de cambio, la inflación y las cuentas extranjeras del país. Tenemos que trabajar más para mantener una inflación baja y estable y acercarnos a la meta del Banco de México de 3%. No olvidemos que este es el impuesto más injusto y desgastante, sobre todo, para quienes menos tienen.

En el foro internacional, tenemos el reto de concluir exitosamente las negociaciones de los tratados de libre comercio, tanto con Estados Unidos y Canadá, como con la Unión Europea. Ambos influirán de manera importante en el desempeño de nuestra economía durante los próximos años. Una correcta modernización permitirá mayores beneficios para todos: detonaría una mayor creación de empleos y mejor remunerados.

Y a la par de nuestros esfuerzos en el exterior tenemos que mantener nuestra marcha para fortalecer el mercado interno. Debemos seguir impulsando el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, integrarlas a las cadenas de valor, a estas cadenas productivas que ya están a nivel global, y acercarlas a las nuevas tecnologías y procesos productivos. Sólo con empresas más productivas podemos tener un mayor crecimiento -y no me refiero solo las empresas medianas o grandes, me refiero sobre todo a las micros y pequeñas, que son el pequeño taller, la pequeña panadería o el pequeño comercio- que requiere acceso a financiamiento, acceso a capital, pero sobre todo, para invertirlo en innovación, en modernización para poder ser más productivas.

Y esa productividad también requiere de un ambiente propicio para los negocios, de un pleno Estado de derecho en el país. Por eso, es necesario que superemos retos importantes en materia de seguridad, justicia y combate a la corrupción. Tenemos que fortalecer a las policías a lo largo y ancho del país, para que haya más seguridad en las calles, en la convivencia pacífica entre los mexicanos. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción Sobre Seguridad Pública en 2017 revela que el 74.3% de los mexicanos percibe inseguridad en su entidad. México no puede vivir con miedo. La misma encuesta estima que el peso de la inseguridad le costó a México más de 229 mil millones de pesos en 2016.

Tenemos que terminar con la impunidad para establecer el imperio de la ley. Y eso pasa también por echar a andar el aparato del Sistema Nacional Anticorrupción. Necesitamos consolidar instituciones sólidas y fuertes, apartidistas e independientes, que hagan efectiva la lucha contra la corrupción. Los mexicanos hemos perdido muchas veces la esperanza por tener gobernantes que no ven por los intereses más que personales y no por los intereses de los gobernados. Transparencia Internacional publicó un estudio que estima que en México la corrupción cuesta 347 mil millones de pesos al año, 10 veces el presupuesto de la Universidad Nacional Autónoma de México. Es una cantidad sumamente importante; si combatimos la corrupción podemos aumentar el crecimiento del país y la productividad.

Por último, 2018 será el año de un gran desafío político. Viviremos el proceso electoral más grande de la historia de México: este año elegiremos a quienes ocuparán casi 3 mil cargos públicos. Y tenemos el reto de que estas elecciones fortalezcan nuestra democracia, y nuestra fe y confianza en nuestro sistema democrático.  Por un lado, al hacer que se escuche la voz de los ciudadanos. No sólo porque el voto determine a los ganadores, sino también porque las campañas y las plataformas políticas giren en torno a las necesidades de lo que los ciudadanos demandamos.

En 2018, los mexicanos tenemos la oportunidad de fortalecer nuestro sistema político porque elegimos democráticamente a nuestros gobiernos; pero también porque elegimos gobiernos que ejerzan el poder democráticamente, de cara a la sociedad, traduciendo en acciones las demandas de los ciudadanos y rindiendo cuentas sobre las mismas. La democracia es una forma de elegir a quienes tienen el poder, así como también es una forma de ejercerlo.

Les deseo a todos un feliz inicio de año, un año de retos para todos, pero también de oportunidades. Y que en este año logremos avanzar hacia un México más seguro, más incluyente y próspero para todos los mexicanos.

Luchemos por un México con un mejor futuro.