Pymes


   

Lunes, 17 de julio de 2017

Las pequeñas y medianas empresas son la base de la economía nacional. De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico (OCDE), generan las pequeñas y medianas empresas alrededor de tres cuartas partes de los empleos y producen más de la mitad del Producto Interno Bruto de México. Esta cifra es mayor que en cualquiera de los 34 países miembros de esta organización.

 

Sin embargo, la importancia de las empresas de menor tamaño no se ha reflejado en políticas públicas en su beneficio. Aún existen grandes desafíos que impiden que las pymes alcancen su potencial y compitan de manera efectiva en nuevos mercados: domésticos e internacionales. Un ejemplo es que 70% de estas empresas cierran antes de cumplir 5 años y solamente 11% llegan a 20 años de operaciones. Una empresa grande es 6.3 veces más productiva que una empresa pequeña o micro; 2.9 veces más que una pequeña, y 1.7 veces más que una mediana, es decir, el tamaño es productividad.

 

Si queremos construir un país próspero, equitativo y competitivo, es necesario que cambiemos las condiciones en las que se desarrollan y operan las pymes. Si queremos impulsar a nuestras empresas para que sean más productivas, para que generen empleos y sean competitivas, debemos garantizar que las condiciones de mercado sean más justas y que exista un ambiente que incentive a los ciudadanos a emprender. A generar empresas, a generar empleos.

 

Para que esto sea posible, se necesita que acerquemos esquemas de financiamiento y acceso a capital, créditos con bajas tasas de interés que promuevan la inversión, y un marco regulatorio ágil, sencillo y transparente.

 

Actualmente, las pymes acceden a créditos con tasas de interés de entre el 10% y el 12%, mientras que las grandes empresas tienen la posibilidad de pagar intereses del orden del 6 al 7%.

Ante este problema, es necesario que generemos un diagnóstico compartido acerca de las necesidades que tienen las pymes. Fortalecerlas significará mejorar los salarios, generar más empleos e incrementar el bienestar.

Hay que recordar, el 73% de la economía, lo mueven este tamaño de empresas. En el sector empresarial, sabemos que necesitamos mejorar las condiciones de financiamiento y acceso a capital e incentivar la inversión y el emprendimiento, garantizando la certidumbre jurídica y la seguridad pública.

En primer lugar, ofrecer mejores condiciones de financiamiento es imprescindible para que las pymes puedan incrementar sus operaciones dentro y fuera del país. Sin embargo, del total de créditos otorgados por la banca comercial, solamente el 4% son dirigidos a las pymes. Es decir, 10% de estas empresas acceden a servicios bancarios. Necesitamos que la banca de desarrollo fortalezca sus programas de apoyo a las pequeñas empresas y, sobre todo, que diseñe un esquema contingente para que junto con la banca comercial, el aumento en las tasas de interés no frene el acceso al crédito para nuestros pequeños empresarios.

Uno de los activos más importantes con el que pueden contar las pequeñas y medianas empresas del país, es el tener la garantía de que su patrimonio será respetado y protegido por las instituciones del Estado Mexicano. Una condición básica para que exista inversión y desarrollo es contar con un Estado de derecho consolidado, que defienda los derechos de propiedad de las personas y que garantice la adecuada operación de las empresas. Este elemento es fundamental para generar un entorno pertinente para el desarrollo de los emprendedores, para que puedan desenvolverse plenamente y continúen generando más empleos.

Recientemente presentamos “Visión México”, una agenda pública del sector privado en donde elaboramos desde el sector empresarial, propuestas para solucionar los principales problemas del país. Específicamente proponemos 2 cosas: por un lado crear una figura de consultor financiero que asesore a los empresarios en gestión, obtención y administración de sus créditos, y por otro lado que aumentemos los recursos del INADEM a por lo menos el 0.25% del PIB para que genere la masa de apoyos a las pequeñas empresas. Además, es indispensable que se regule y homologue, a nivel nacional, el Registro Público de la Propiedad Inmobiliaria. Que se acompañe y vaya en línea con la instrumentación de un plan nacional de ordenación territorial.

En el mismo sentido, es indispensable que continuemos impulsando la desregulación, y homologación de marcos estatales, municipales y federales. Continuar con la implementación del modelo 2×1 y aprobar una Ley general de Mejora Regulatoria que responda a las principales necesidades de los empresarios mexicanos.

El mayor reto que encaran las pymes actualmente es el de incorporarse plenamente al comercio exterior y participar en cadenas de valor y suministro mundiales. Si se logran mejorar las reglas para que las pymes obtengan mejores y más accesibles esquemas de financiamiento y acceso al capital, además, si se garantiza la seguridad patrimonial de las mismas, habremos dado pasos muy importantes en la tarea de desarrollarnos y crecer como país. Las anteriores condiciones son condiciones indispensables para que exista un ambiente donde los emprendedores puedan innovar y acceder a tecnologías que les permitan eficientar sus procesos, y salir eficientemente al mercado. El comercio digital tiene un  potencial para abarcar el 14% de nuestro PIB, por lo que el uso de herramientas de vanguardia, como el comercio electrónico, tiene aquí un nicho de oportunidad.

En el Consejo Coordinador Empresarial trabajamos para lograr que nuestros empresarios, sin importar su tamaño, cuenten con herramientas necesarias para echar a andar sus negocios y sostenerlos en el largo plazo. Estamos ante una oportunidad histórica de aumentar nuestra productividad, a través de aumentar la productividad de las pymes mexicanas y la vamos a aprovechar. Es hora de retribuir la confianza que empresarios, inversionistas y emprendedores han tenido en México y es hora de recompensar su talento, su entrega y confianza en México.