Prioridades 2016

Escuchar audio:

pdf64          mp364

En el CCE iniciamos el año con una lista amplia de temas a atender, pero con prioridades claras y trascendentes. A partir de la unión existente en nuestro sector, hay gran confianza para avanzar en cada una de ellas.

Arrancamos el año del 40 aniversario de nuestra institución con el objetivo de reforzar y enriquecer la agenda común del sector empresarial en dos ejes: desarrollo económico y empresarial que beneficie a las personas, por una parte, y simultáneamente Estado de derecho y gobernabilidad democrática, que son, ambos, pilares para la confianza nacional.

En esta tarea, tenemos el compromiso de abrir y facultar la participación de todos los sectores de la iniciativa privada, incluyendo de manera destacada a las Pymes, a fin de integrar sus inquietudes y prioridades en el modelo de país que estamos construyendo juntos, todos, millones de mexicanos.

En el eje económico, es momento de pasar del énfasis en la escala macro, con las reformas estructurales logradas, a un mayor enfoque en la parte micro, para las personas. Esto implica la implementación efectiva de las reformas y que los cambios lleguen a los ciudadanos, a las personas, a las empresas, y que generen desarrollo en las regiones. Que realmente incidan en los desafíos más hondos de la nación, como la pobreza, que afecta a uno de cada dos mexicanos.

Es fundamental que se comprenda y valore el rol social de las empresas, como entidades de interés público que crean oportunidades de vida y crecimiento para las personas y las comunidades. Porque es sólo a través del empleo y el valor que se crea en las empresas, que se puede abatir la pobreza y la desigualdad de una manera permanente en el tiempo. En los tres últimos años hemos logrado crear casi un millón 900 mil empleos formales, pero necesitamos mantener un ritmo de más de un millón de empleos por año.

Todavía hay mucho que hacer para cerrar el círculo virtuoso de una economía orientada a la generación de valor a través del emprendimiento, la inversión y la productividad. Por ello, impulsaremos un paquete integral de iniciativas que permitan las mejores condiciones y entorno para la supervivencia, multiplicación y crecimiento de las empresas, y por tanto del empleo y oportunidades para los ciudadanos.

Le propondremos al sector público la fijación de medidas y metas de reducción de costos y tiempos en trámites y requisitos. Esto incluye necesariamente avanzar en la reforma hacendaria que seguimos trabajando con ellos. Requerimos medidas concretas que alienten la inversión y un mayor dinamismo del mercado interno. Este año podemos lograr un crecimiento del PIB superior a 2.8%, pero el reto es llegar a tasas cercanas al 5% y sostenerlas en un periodo de cinco años por lo menos.

Vamos a trabajar en esquemas para ampliar el acceso a capital, así como en incentivos competitivos y facilidades para la inversión. Hay que habilitar todas las alternativas de crédito y profundizar en la formalización y profesionalización de las empresas, para que puedan utilizarlas. El crédito al sector privado tiene una tendencia de crecimiento, alcanzando una tasa anual de 10%, pero hay retos enormes; el que al menos una cuarta parte del PIB proceda de la informalidad es una barrera importante en este sentido.

Este año también proponemos la creación de una estrategia nacional de innovación y desarrollo de triple hélice, con el sector gobierno y el educativo-académico. Urge una hoja de ruta nacional y transexenal que acelere las sinergias para la transición a la economía del conocimiento. Sólo una de cada 10 empresas realiza algún proyecto de este tipo.

Asimismo, contemplamos un relanzamiento de los esfuerzos en materia de encadenamientos productivos sectoriales y regionales, haciendo equipo con las organizaciones locales y gremiales.

Desde luego, no vamos a descuidar los asuntos de coyuntura más relevantes, como los atrasos en los pagos a proveedores de instancias de los tres niveles de gobierno. Urge una solución que implique desarrollo y crecimiento económico en las distintas regiones.

En el eje de Estado de derecho y democracia, 2016 es un año importante, es un año clave. Los empresarios vamos a participar de manera decidida para que haya avances sustantivos y perdurables. Coincidimos con quienes han propuesto consensuar una agenda nacional en materia de confianza, porque sin una mejora en esta variable, nada de lo que avancemos en otros ámbitos está garantizado.

Vamos adelante con la segunda fase de difusión y proceso de implementación del Código de Integridad y Ética Empresarial. Al mismo tiempo, haremos equipo con organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos para asegurarnos de que se procesen en tiempo y forma las leyes secundarias de combate a la corrupción y de transparencia. Este es el gran pendiente para el periodo ordinario de sesiones que empieza el próximo febrero: el tema impostergable, exigencia social y responsabilidad política de los legisladores.

De igual forma nos comprometemos a reforzar nuestra participación como coadyuvantes en el reto de la seguridad pública, que es lo que más preocupa a la sociedad, generando sinergias con la red de organismos empresariales a nivel nacional.

De la misma forma, impulsaremos que el sector privado y las universidades participen y apoyen la implementación del nuevo sistema de justicia penal, para que éste inicie adecuadamente el 18 de junio, como lo dispone la Constitución.

Finalmente, de cara a los comicios del próximo 5 de junio y en adelante, vamos a impulsar la participación cívica, así como la civilidad de partidos y candidatos y el respeto a los principios de la democracia. No quitaremos el dedo del renglón en la demanda de eliminar las limitaciones a las libertades de expresión y al ejercicio pleno de todos los derechos políticos de los ciudadanos.

Vamos a demandar que todos los candidatos cumplan con la exigencia social de transparencia, presentando sus declaraciones 3 de 3; e implementen una agenda realmente ciudadana, cercana a las personas.

Abordamos esta fase del devenir de México con la determinación de seguir siendo protagonistas, no espectadores, en los retos de nuestro tiempo.

Los empresarios estaremos presentes en la vida pública del país, impulsando los equilibrios y los acuerdos, y sobre todo, soluciones viables y efectivas para los desafíos que tenemos enfrente.

A todos les deseo una buena semana.