PALABRAS DEL PRESIDENTE DEL CONSEJO COORDINADOR EMPRESARIAL, JUAN PABLO CASTAÑÓN CASTAÑÓN, EN SU XXVI ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA

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Ciudad de México, a 28 de febrero de 2019.

Muchas gracias, Presidente López Obrador, por acompañarnos en este día tan importante para el Consejo Coordinador Empresarial. Para el sector privado, es muy relevante su presencia en esta Asamblea General Ordinaria, donde nos reunimos 1,300 empresarios de todo el país: pequeños, medianos y grandes.

Señoras y Señores Secretarios, Subsecretarios, y miembros del Gabinete, Señores Gobernadores y Embajadores, Compañeros Presidentes del CCE, gracias por acompañarnos.

Estimado Carlos, felicidades por la encomienda que hoy inicias y que, sin duda, sabrás realizar con el mismo éxito que siempre ha caracterizado a todos tus proyectos;

A mi esposa, mis hijos, hermanos y socios. Muchas gracias. A todos los empresarios, amigos y colaboradores que me han permitido acompañarlos a lo largo de los últimos tres años, gracias por su apoyo y su confianza.

A todo el staff del CCE: muchas gracias. Sin duda son un gran equipo, pequeño, pero extraordinariamente productivo. Su trabajo profesional ha sido fundamental en estos años. Mi gratitud y amistad siempre.

Ha sido un enorme privilegio dar voz a millones de empresarios que con esfuerzo, creatividad y talento dan vida a la economía del país; generan empleos para 9 de cada 10 trabajadores; aportan casi 9 da cada 10 pesos que se invierten para construir un país moderno, con mejores niveles de bienestar y a la vanguardia del mundo.

Me siento muy orgulloso de ser parte de ese sector privado, que apuesta por México cuando decide arriesgar su patrimonio para iniciar un nuevo negocio; que apuesta por los mexicanos cuando contrata jóvenes y trabajadores que representan la mayor fuerza del país; que apuesta por el futuro de nuestro país al seguir confiando y produciendo aquí, en nuestra tierra.

Siento orgullo de acompañar a cientos de miles de mexicanos que mediante su creatividad, talento y esfuerzo fabrican productos que hoy son apreciados en todo el mundo.

Siento orgullo del esfuerzo de todos los emprendedores que, con mucha ilusión y alegría, levantan a diario la cortina de sus negocios; abren su puesto en el mercado; ponen una nueva estética, un taller mecánico o una miscelánea. Empresas que siguen  invirtiendo y generando empleos.

Siento orgullo de tantos mexicanos y mexicanas que han dado todo para formar esta nación. De quienes nacieron aquí y de quienes encontraron en esta tierra un hogar para vivir y una oportunidad para construir —entre oriundos y extranjeros— el México de hoy.

Siento orgullo de historias de éxito como las de Luis, un empresario que abrió un taller de plásticos, y tras años de esfuerzo, lo ha convertido en un importante proveedor del sector automotriz; produciendo con los más altos estándares de calidad internacional. O la de Ramón, que comenzó como bolero y con esfuerzo ya pudo poner su propio local, generando casi 10 empleos.

O la de Lorenzo, que puso la bandera de México en todo el mundo.

Los empresarios mexicanos que como él apuestan por hacer equipo con sus trabajadores como una fortaleza; los que nos conducimos con la integridad como regla y el cumplimiento de la ley como obligación; los que silenciosamente contribuyen a las mejores y más humanas causas sociales, son un orgullo para el país y una promesa para el futuro.

Hoy, me siento muy orgulloso de ser empresario y de ser mexicano porque nuestro país ha demostrado que, con los valores de nuestra historia, podemos ser competitivos en el mundo; a través de nuestro trabajo, capacidad, unidad y esfuerzo podemos lograr lo que nos propongamos.

Me siento muy orgulloso de lo que podemos lograr en unidad los mexicanos. Juntos, conseguimos una extraordinaria negociación con nuestros socios comerciales del Norte. Lo que se veía difícil, lo logramos juntos. Un reconocimiento con aprecio al nuevo Gobierno Federal que contribuyó de manera definitiva para su consecución. Mi agradecimiento y aprecio también a todos los profesionales y voluntarios que participaron en el Cuarto de Junto.

Me siento muy orgulloso de los empresarios y trabajadores que contribuyeron de manera generosa y solidaria en la constitución del Fideicomiso Fuerza México, para la reconstrucción de viviendas, escuelas, clínicas, mercados y centros comunitarios. Un reconocimiento y agradecimiento a los gobiernos de los 9 estados en los que trabajamos; en especial al Gobernador de Oaxaca, por las facilidades que nos dio.

En estos tres años de trabajo intenso, juntos, hemos impulsado cambios que México necesita. Luchamos por sentar las bases de un México más próspero y equitativo; apostando por la libertad de empresa como un pilar del crecimiento económico y el desarrollo social.

Señoras y señores:

Todos aquí compartimos el diagnóstico de nuestro país: la desigualdad, la pobreza y la exclusión que enfrentamos son problemas inaceptables. Tenemos que construir también un gran acuerdo para definir el camino a seguir, haciendo cada quién lo que nos corresponde. Desde nuestra perspectiva, México tiene que dejar de subsidiar la pobreza para combatirla de manera sustentable a través de empleos mejor remunerados, de oportunidades para que todos puedan salir adelante con su propio esfuerzo, mediante un trabajo que dure y que rinda.

Hoy, la riqueza de los países no se mide por sus recursos naturales; por la cantidad de petróleo o la extensión de sus bosques, o la generosidad de sus ríos o costas, sino por la capacidad de su gente, y la fuerza de sus ciudadanos. El talento y la unidad de la Nación.

Los mexicanos tenemos un futuro prometedor porque tenemos una sociedad joven, trabajadora y decidida a seguir avanzando. Día con día, millones de mexicanos ponen su esfuerzo para poner el nombre de México en alto – muchas veces sin saberlo– con la calidad de sus productos y servicios.

Detrás de cada uno de ellos hay una historia; está el empeño de un padre de familia que se levanta temprano para darle un mejor futuro a sus hijos; hay un joven emprendedor que apuesta por forjarse un horizonte distinto; detrás de cada empresa y cada trabajador hay sonrisas, ilusiones, esperanza y, sobre todo, una convicción de forjar un piso parejo para todos, en un México libre, abierto, incluyente, competitivo y próspero.

Hoy es un buen momento para México.

Por quienes vivimos en él;

Por quienes creemos en un futuro de prosperidad compartida;

Por quienes estamos decididos a seguir trabajando por construirla;

Por quienes sabemos que empeñar la palabra es poner el honor de por medio para construir confianza;

Por quienes hablamos con la verdad y sabemos cumplir nuestros compromisos;

Por quienes sabemos que juntos y unidos somos mejores.

Estoy convencido de que los empresarios seguiremos trabajando por y para México. Para tener una sociedad más próspera pero también más equitativa. Donde las empresas seamos más productivas y los trabajadores sean mejor remunerados.

Dicen que el futuro es ahora. Y, en efecto, de las acciones y decisiones que tomemos hoy, dependerá el mañana en en el que crecerán nuestros hijos. A mí, me llena de esperanza y orgullo ser parte de las y los mexicanos que nos atrevemos a emprender; que sabemos que tendremos que empeñar mucho más que nuestro patrimonio – nuestra voluntad-  pero que aún así decidimos creer en México y perseguir nuestros sueños.

Me gusta saber que los empresarios creen en sí mismos porque saben que es posible construir un mejor país: un país que se reconozca por las oportunidades que ofrece y no por las carencias que lo lastiman. Juntos, podemos hacer de México la nación justa y próspera que todos queremos.

Me voy, pero no me despido.

Seguiré trabajando por México. Siempre seré, hasta mi muerte, un mexicano comprometido.

A todos ustedes, ¡un gran gracias de corazón!.