PALABRAS DEL PRESIDENTE DEL CONSEJO COORDINADOR EMPRESARIAL, JUAN PABLO CASTAÑÓN CASTAÑÓN, EN CONFERENCIA DE PRENSA

PALABRAS DEL PRESIDENTE DEL CONSEJO COORDINADOR EMPRESARIAL, JUAN PABLO CASTAÑÓN CASTAÑÓN, EN CONFERENCIA DE PRENSA

 

Ciudad de México, 15 de mayo de 2018.

La educación es uno de los factores más importantes para impulsar el desarrollo de las personas y los países. Hay una relación directa y positiva entre crecimiento económico, calidad de vida y variables como escolaridad y desempeño académico.

En México es muy claro que el ingreso depende en buena medida del nivel educativo. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, en el país una persona con preparatoria terminada gana 50% más que una persona con primaria terminada solamente; y alguien con licenciatura gana, en promedio, 2.5 veces más. Una mejor educación significa mayores ingresos y más oportunidades para las personas.

Los empresarios tenemos claro que la vía más efectiva para mejorar la situación de millones de mexicanos y mexicanas que, lamentablemente, viven en pobreza, es a través de la educación, es a través de mejores empleos formales con prestaciones y mejor remunerados.

Sin embargo, los empleos con prestaciones creados en México no podrán tener efecto sin la formación con habilidades y conocimientos que demanda el mundo de hoy y que nos demanda a las empresas para tener nuestros productos y servicios vigentes en el mercado.  Actualmente, 63% de los egresados de educación media superior considera que sus escuelas tienen nula o escasa vinculación con las empresas.

Tenemos que transformar el sistema educativo para que esté al servicio de los estudiantes y los prepare con competencias para su desarrollo en la vida económica, en la vida del trabajo. La educación debe potenciar las oportunidades de los jóvenes.  Esa es finalmente el objetivo de la educación: formarlos y prepararlos para la vida adulta. Porque en nuestros días la educación no se limita solamente a la escuela. Las exigencias del mundo moderno requieren que todos nos sigamos preparando en la vida adulta.

Por eso necesitamos un modelo que reconozca a la educación como un proceso continuo y para toda la vida: que empieza desde la primaria, pero continua en la preparatoria y en las escuelas técnicas; y que se profundiza en los centros de trabajo.

Para México es vital que hoy apostemos por un modelo en los intereses de todas las y los mexicanos. En todas las etapas de su desarrollo: desde la formación en sus hogares hasta la educación en las escuelas. Para lograrlo debemos de continuar y profundizar la transformación educativa. Es fundamental que la educación sea una prioridad para quienes aspiran gobernar nuestro país. Es indispensable que los candidatos tengan y muestren una visión clara con propuestas concretas para los ciudadanos sin contradicciones y titubeo.

En el centro del debate educativo deben de estar los niños, los jóvenes y también los maestros y profesores de México, no los intereses políticos y las posturas electorales. El derecho a la educación debe ser entendido como el derecho a aprender, a prepararse para el futuro, no sólo el de tener acceso a la escuela.

Lo importante son las necesidades de aprendizaje, las herramientas que se requieren para hacer frente a las exigencias de nuestro tiempo. Eso es para el México del siglo XXI. Es inaceptable que se intente volver a la educación, al futuro de nuestros niños, en una moneda de cambio de la política. La educación no debe sujetarse a intereses políticos de corto plazo. La educación no puede sujetarse a la búsqueda de un voto corporativo, porque eso es atentar contra los niños y jóvenes de nuestro México.

Desde nuestra visión, es necesario que el próximo Presidente o Presidenta de México reconozca que no se puede detener el cambio en la educación. La transformación para las habilidades y competencias que nuestros niños requieren para el futuro. Muy por el contrario, tenemos que seguir avanzando.

 

Y para ello, tenemos seis propuestas concretas:

Primero, sentar las bases para un completo, pertinente y accesible programa de capacitación al maestro, al profesor, con énfasis en la regularización de los maestros que han tenido resultados insuficientes. Prepararlos mejor para que sean mejores formadores de nuestros niños y jóvenes. Un sistema educativo es tan bueno como sus maestros lo son y lo mejor preparados que estén. Darles oportunidades para capacitarse y ser mejores maestros es nuestra realidad y nuestro reto.

Segundo, hacer de la evaluación una herramienta para la mejora continua de la labor docente y el aprendizaje de los alumnos. Queremos niños mejor preparados a través de maestros mejor preparados. Sólo si medimos y evaluamos podremos replicar lo que funciona y corregir lo perfectible. Para eso necesitamos reconocer a los maestros y los directores mejor evaluados a través de incrementos salariales importantes y mejores oportunidades de movilidad. La evaluación es una herramienta indispensable para seguir mejorando nuestras capacidades como nación; no podemos dar marcha atrás porque el mundo nos exige seguir creciendo.

Tercero, continuar con la tendencia creciente de inversión en infraestructura, para que los espacios educativos –desde las aulas hasta las áreas de esparcimiento— cuenten con la calidad y servicios necesarios que faciliten el proceso de aprendizaje, un aprendizaje digno de todos los mexicanos.

Cuarto, trabajar con puntualidad en la implementación del Nuevo Modelo educativo, con especial énfasis en la participación de los profesores: tanto en la conducción de metodologías activas en el aula, como en la promoción del desarrollo socioemocional de los niños. Para que nuestros niños puedan aprender a aprender y no sólo a memorizar, modelo que ya no funciona en la actualidad; para que los planes académicos estén adecuados al contexto de cada localidad y sus propios retos, y que los materiales y recursos educativos estén dirigidos a mejorar las habilidades y capacidades de los estudiantes. Habilidades tan relevantes como el dominio de las nuevas tecnologías y el aprendizaje de idiomas que tienen que seguir estando al centro del nuevo modelo.

Quinto, reconocer cuáles son los estados más avanzados en la implementación del nuevo modelo educativo para que sirva como incentivo a las autoridades locales que asuman su responsabilidad y puedan crecer más rápidamente los estados más rezagados. Las autoridades educativas locales deben ofrecer el acompañamiento necesario a cada escuela para hacer realidad la autonomía curricular.

Y, sexto, establecer metas de aprendizaje para el 2030 y por nivel educativo, con indicadores que permitan monitorear los avances en el corto plazo.

El futuro de nuestros hijos, de los niños y jóvenes de nuestra nación, dependen de la educación. Y está en nuestras manos que la transformación que hemos iniciado continúe para llegar a buen puerto. No podemos defraudar el futuro de México. No podemos defraudar a nuestros a nuestros jóvenes y niños mexicanos: retroceder en materia educativa es fallarle a México y a las y los mexicanos.

Necesitamos mejorar, profundizar la modernización de la educación, no destruir lo que hemos alcanzado. Necesitamos utilizar más la evaluación, no eliminarla para promover a los maestros a que sean mejores y también a que vivan mejor. Queremos utilizar aún más la evaluación en la educación para ampliar la participación de más sectores en ella, no devolverla al control de un sólo gremio que sólo busque privilegios particulares.

No podemos volver al pasado, cuando nuestros niños necesitan prepararse para el futuro. El futuro se construye hacia adelante, no viendo por el espejo retrovisor. Tenemos que tratar a los maestros como profesionales, como hombres y mujeres de bien, y garantizar que pueden construir una carrera basada en el mérito y el esfuerzo, no en el activismo, no con el compadrazgo.

En el marco del día del maestro, expresamos nuestro reconocimiento a todos los docentes que día con día buscan seguir aprendiendo para educar mejor a nuestros hijos. Un especial reconocimiento a los maestros rurales que se esfuerzan todos los días por llevar calidad educativa a los niños de las comunidades más alejadas. También un reconocimiento a los profesores, académicos y maestros que desde niños formaron a los ingenieros que hoy están en los centros de innovación, en los centros de diseño, en la vanguardia de la tecnología mexicana que está triunfando en el mundo.

A todos loa maestros propositivos de México, nuestro reconocimiento y un mensaje especial: los necesitamos. Los empresarios del siglo XXI requerimos de los maestros para generar el talento que la empresa requiere en el México moderno, en el México que nos exige lo mejor de nosotros mismos, la incorporación de las mejores tecnologías a los procesos de producción. Y esto requiere talento, y el talento mexicano bien preparado.

Con esto refrendamos el compromiso que tenemos con una educación con equidad y calidad en el país, y hacemos un llamado a seguir trabajando para tener maestros cada día mejor preparados, y reconocidos. No sólo en el reconocimiento verbal, sino también en el reconocimiento profesional. Para tener estudiantes mejor evaluados, escuelas de calidad y un sistema educativo que atienda las necesidades de aprendizaje de todos los mexicanos, en todos los rincones del país, a lo largo de su vida.

Niños, jóvenes, maestros, trabajadores y empresarios podemos hacer de nuestro México un país solido, fuerte, bien educado y progresista, viendo hacia el futuro. Promovamos un sistema educativo de calidad que nos permita lograr ese México moderno y competitivo, que ofrezca oportunidades para las personas. Veamos hacia adelante, busquemos estar a la vanguardia y construyamos juntos un mejor futuro. Más y mejores empresas que generen mejores empleos a través de más talento de los mexicanos, y afrontemos juntos los retos del siglo XXI.

 

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