DISCURSO: FORO DE CONSULTA SOBRE NUEVO MODELO EDUCATIVO

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Palabras del Presidente del CCE, Juan Pablo Castañón, durante la inauguración del Foro de Consulta con el sector privado, sobre el modelo educativo y la propuesta curricular para la educación obligatoria.

A nombre del Consejo Coordinador Empresarial agradezco a quienes organizaron este Foro de Consulta. Desde luego, a todos los participantes y, en particular, a la Comisión de Educación del Sector Empresarial que presiden Pablo González.

Gracias al Secretario de Educación, Aurelio Nuño, por su presencia. Valoramos mucho el interés de las autoridades educativas para conocer la visión y las propuestas que tenemos, y trabajar juntos, con los distintos sectores involucrados en el proceso educativo y con la ciudadanía.

Previo a exponer nuestra perspectiva y comentarios sobre el Nuevo Modelo Educativo, quiero referirme brevemente a los conceptos vinculados a la educación incorporados al ideario del Consejo Coordinador Empresarial.

La empresa, como un ámbito de desarrollo de las personas, debe ofrecer a sus integrantes remuneraciones justas, tanto como oportunidades de progreso material, técnico, cultural, moral y familiar. La educación es esencial en este sentido.

La falta de acceso a una educación de calidad está en las raíces de los principales problemas sociales y económicos de México. Está detrás de la exclusión social y del derroche de la principal riqueza nacional: el trabajo de sus hombres y mujeres.

El objetivo primario es la dignificación y el perfeccionamiento personal. Pero también, la educación es la piedra angular del progreso económico, a partir de la formación y la capacitación de profesionales, técnicos y trabajadores.

Finalmente, tenemos la convicción de que en un sistema democrático, el gobierno debe asegurar un clima de libertad que facilite la participación creciente de los distintos sectores de la sociedad en la planeación, programación, realización y evaluación de las tareas educativas.

El punto de partida es claro: lograr una educación de calidad para todos es prioridad nacional, requisito para alcanzar un mayor desarrollo y bienestar para todos. Desde esta perspectiva, en nuestro país mantenemos un déficit importante.

De acuerdo con los datos más recientes de la prueba Pisa, más del 70% de los niños mexicanos de 15 años no cuentan con las capacidades básicas en matemáticas, ciencias y comprensión lectora. Están desprovistos de la habilidad necesaria para seguir aprendiendo como debieran.

Además, hay una desconexión entre la oferta educativa y las habilidades requeridas por el sector productivo. El 44% de los empleadores afirman que es difícil encontrar talento con las habilidades adecuadas y 40% cree que los jóvenes no están listos para integrarse al mercado.

Sólo con educación de calidad las nuevas generaciones tendrán las competencias necesarias, habilidades, destrezas y actitudes para desarrollarse integralmente. Compartimos también la convicción de que un asunto tan trascendente no puede estar sujeto a intereses políticos o gremiales; que el Estado tiene que ejercer la rectoría del Sistema Educativo y poner en alto el porvenir de los niños y jóvenes.

En ese sentido, reconocemos la labor de las autoridades para impulsar un nuevo modelo educativo. Más aún, porque, acertadamente, el concepto rector es el que los estudiantes aprendan a aprender. Lo mismo que requerimos cuando estén en el mercado de trabajo: ir aprendiendo para desarrollar juntos las empresas que México requiere.

Coincidimos en la visión de que este modelo debe responder, en términos de infraestructura, currícula y formación, a las exigencias de un mundo globalizado, abierto, como lo que hoy México es. A un contexto donde la información y la formación tienen que ir más allá de la transmisión de saberes en las aulas.

Los ejes deben de ser mejores condiciones y, sobre todo, maestros más capacitados y orientados a la consecución de logros de los niños y jóvenes mexicanos.

El esquema de aprendizaje se sustenta en tres actores clave: alumno, familia y escuela. Es fundamental la interrelación adecuada entre ellos, al igual que sensibilizar a los padres de familia de este rol tan importante que les corresponde.

Es también muy acertada la meta de formar mexicanos plurilingües. Y más aún, el enfoque en valores y democracia, pensando en un ciudadano más proactivo, que además de cumplir las reglas básicas de convivencia, tenga un mayor involucramiento social, para construir la sociedad que México requiere.

Coincidimos con el concepto de la escuela al centro, donde hay que ir a fondo en esta postura, hacia una escuela renovada, fortalecida y organizada, con recursos, acompañamiento, infraestructura, docentes y servicios a la altura.

Efectivamente, debe ser una comunidad de aprendizaje y agente de cambio, garante del derecho de aprender.

En ese tenor, el fortalecimiento del papel de los maestros, supervisores y directores debe de ir acompañado de capacitación exigente y evaluación constante. Esto debiera aplicar no solo en las áreas de especialidad, sino en un enfoque de desarrollo personal.

Desde luego, en esta tarea, hay que definir los mecanismos para la participación social y  la rendición de cuentas.

En cuanto al planteamiento curricular, compartimos la visión de un modelo que aporta los contenidos integrales para que cada estudiante adquiera las capacidades y habilidades necesarias a fin de alcanzar su máximo potencial.

Para ello, en términos de Educación Básica, si bien se precisan en el modelo los aprendizajes requeridos, hace falta definir con precisión la implementación.

Se requiere de un programa de capacitación y asistencia para que los directores y maestros apliquen adecuadamente las innovaciones propuestas.

Paralelamente, es fundamental inducir a los educandos hacia aprendizajes indispensables para su participación en el quehacer productivo, como tecnología e inglés.

El campo de lenguaje y comunicación debe ser el punto de partida para abordar el tema de la lectura. Compete a la Educación Básica –preescolar, primaria y secundaria– formar y fortalecer estas bases a su máximo nivel.

Es preciso definir los lineamientos de la autonomía curricular para que, además de atender las necesidades de cada escuela, se cumpla con los objetivos del nuevo modelo.

Por su parte, en Educación Media Superior se debe trabajar más – y estamos dispuestos a hacerlo junto con las autoridades- para simplificar los subsistemas y mejorar los contenidos, a fin de maximizar su pertinencia.

El currículo debe ser dinámico, para que se pueda actualizar y adaptar a las necesidades del mercado, contemplando áreas prioritarias como razonamiento lógico matemático; lecto-escritura; habilidades socioemocionales y digitales; y por supuesto el  Inglés. Todas ellas son la base de competencias altamente valoradas en el sector productivo. Las requerimos para hacer empresas del siglo XXI.

Igualmente busquemos una mejor coordinación entre la propuesta curricular Básica y la Media Superior, a fin de que se potencialicen. Y desde nuestra óptica, será fundamental impulsar el Bachillerato Técnico, de manera que brinde las aptitudes relevantes para la vida y el trabajo, en empleos de valor agregado, con opciones profesionales.

En lo concerniente a la formación y desarrollo profesional docente, tanto para primarias como para preparatorias, los maestros y directores son las piezas fundamentales del sistema. Hace falta un programa bien desarrollado, completo y accesible para ellos. En donde estamos muy interesados en participar.

Asegurémonos de que cuenten con una formación inicial rigurosa, con procesos de selección eficaz y de evaluación continua y exigente, así como capacitación pertinente y constante.

Es urgente la implementación efectiva de la reforma educativa, principalmente en cuanto a los procesos de selección y evaluación docente. Se requiere mucha firmeza en este camino y un acompañamiento desde la sociedad.

Por su cuenta, el Modelo, atinadamente, incluye las responsabilidades y las expectativas pedagógicas de los maestros y reconoce la importancia de contar con ambientes de aprendizaje idóneos. Pero la clave está en su puesta en práctica.

El proceso de capacitación es complejo y necesita además del impulso de competencias, desarrollar las habilidades y métodos de enseñanza acordes al modelo de educación por competencias alineadas al marco curricular común.

También nos parece destacable el énfasis en la inclusión y la equidad, valores que deben compaginarse con los principios de calidad, pertinencia y exigencia. A partir de ello, hay que aterrizar en materiales con atención a la realidad social, sin lugar para las exclusiones; porque somos un solo México.

Igualmente importante es el hincapié en la gobernanza. Un punto a atender aquí es el establecimiento de los lineamientos para que el sector privado tenga una mayor participación en las decisiones de inversión, particularmente en la política de capacitación docente y en asegurar la pertinencia curricular. Porque es necesario estar conectados.

En la misma línea, sobre las condiciones para la gestión del currículo, es indispensable llevar a cabo una reforma profunda de las Escuelas Normales para que sean instituciones que funcionen con la calidad necesaria: congruencia entre la formación y la propuesta curricular.

Para esto, ante el llamado del Secretario de Educación Pública, los empresarios estamos interesados en participar y hacerlo oportunamente.

Un aspecto clave, desde luego, es el fortalecimiento de los liderazgos. En lo relativo al desarrollo del director escolar, es crucial definir la inversión en acompañamiento pedagógico y espacios para la discusión entre pares.

Asimismo, hay que delimitar el enfoque en formación inicial y continua; plasmar la importancia de su relación con la comunidad y el involucramiento de las familias en la toma de decisiones; reconocer el contexto donde se desenvuelve para la mejor adecuación de sus funciones. Finalmente, un acento más explícito en cuanto a la inclusión.

En cuanto a la formación inicial docente es importante definir qué se hará para superar el reto. Si bien se está pensando en escuelas de contextos menos vulnerables, se requiere incluir a las de zonas marginadas.

Sr. Secretario; amigos y amigas: concluyo resumiendo las ideas generales que tenemos sobre el Nuevo Modelo Educativo, con siete puntos clave.

  1. Debe ser un instrumento de la reforma educativa que permita establecer consensos y subrayar propósitos para vigorizar su implementación, particularmente en lo que respecta a la promoción de la calidad, la pertinencia y la exigencia del sistema educativo.
  2. Es fundamental gestionarlo con estricto apego a la Reforma por cuanto a la depuración de la nómina magisterial; los concursos para acceder a una plaza; y la evaluación de maestros y la promoción de los mismos en sus conocimientos y de sus propios ingresos, de ellos y de sus familias.
  3. Debe impulsar que nuestros niños y jóvenes desarrollen las habilidades y competencias necesarias para ser exitosos en el siglo XXI. Entre estos aprendizajes indispensables están el inglés y las tecnologías de información, comunicación y las matemáticas.
  4. La clave estará en la implementación. Es necesario establecer un calendario de las prioridades y acciones específicas, así como la distribución de responsabilidades entre el Gobierno Federal, los gobiernos estatales y los mecanismos de monitoreo y rendición de cuentas. Todo esto con base en metas específicas preestablecidas.
  5. Se requiere de una estrategia clara y puntual que garantice una formación inicial rigurosa, con procesos de selección eficaz y de evaluación continua y exigente; la capacitación debe ser continua. Se requiere una reforma profunda a las escuelas normales.
  6. Un factor clave de éxito es establecer mecanismos concretos para promover la participación activa de la sociedad en su conjunto, principalmente de los maestros, directores, supervisores y padres de familia.
  7. Es preciso establecer metas específicas y audaces para el sistema y hacer todo lo necesario para alcanzarlas.

Como empresarios, apoyamos la construcción de un nuevo modelo educativo para México, para complementar y proyectar la reforma educativa, que, en efecto, es la más trascendente reforma de cara al futuro de México.

Reiteramos el llamado a un gran Pacto de los Mexicanos por la Educación, que dé respaldo social para superar los obstáculos y resistencias al cambio.

No será posible lograr el potencial de desarrollo de nuestra nación si no contamos con el capital humano que se requiere para competir globalmente y para forjar una sociedad justa, próspera, incluyente e igual.

Para desarrollar el potencial de nuestra gente y poder ofrecerles oportunidades de empleo, de desarrollo, de generación de valor, de movilidad social, la educación y debe ser una prioridad para el país con miras al siglo XXI.