Mejor regulación: más crecimiento y menos corrupción

    

Martes, 04 de julio de 2017

Superar los desafíos que enfrenta México para salir adelante exige soluciones a problemas estructurales que no hemos resuelto todavía en años. Hoy, tenemos la oportunidad de fortalecer nuestras instituciones y contar con un gobierno eficiente; hoy tenemos la oportunidad de generar condiciones para aumentar el valor agregado de los productos mexicanos; de construir una economía más dinámica y también tenemos la oportunidad consecuentemente de aumentar así el bienestar de todos.

Pocas acciones del gobierno son tan relevantes como la mejora regulatoria o la incorporación de tecnologías para reducir los costos de las empresas. En primer lugar, porque tienen un impacto extensivo y directo sobre la actividad productiva y en segundo término, porque benefician principalmente a las empresas de menor tamaño.

Actualmente, México tiene un sector productivo que presenta importantes contrastes. Por un lado, existe un país industrializado y competitivo, con empresas insertadas en la economía global, que participan en cadenas de valor regionales e internacionales; con salarios más altos y mejores condiciones laborales, porque han incorporado las tecnologías y se han abierto al mundo. Por otro lado, tenemos el México de la informalidad, los bajos salarios y la baja productividad. El México de pequeñas y medianas empresas en medio de estas dos dimensiones, estas pequeñas y medianas empresas que aun así aportan el 73% de los empleos en el país.

Es imposible que nuestro país crezca en términos económicos y de bienestar, si existen brechas tan amplias dentro del sector productivo. Si queremos contar con un sector empresarial próspero que genere empleos y que estos sean cada vez mejor remunerados, es necesario que construyamos un ambiente propicio para los negocios, para que las empresas se globalicen, se tecnifiquen, que incorporen los mejores talentos a los productos que sacan al mercado.

Hacer más sencilla la operación de las empresas y facilitar la entrada de nuevas organizaciones al mercado, fomenta la competitividad y el crecimiento. No cabe duda que es necesaria la regulación para abrir nuevas empresas, pero en ocasiones su implementación implica un proceso difícil, largo, tortuoso y costoso, lo que desincentiva la inversión y la actividad empresarial formal.

De acuerdo con el reporte Doing Business del Banco Mundial, abrir una empresa en México requiere, en promedio, 6 trámites que toman 6.3 días. En países de ingresos altos, el número de trámites y el tiempo aproximado son casi la mitad, y el costo es cuatro veces menor.

Actualmente existen aproximadamente 150 mil regulaciones que implican costos de transacción para las empresas en operación. Por esta razón, entre otras, México pasó de ocupar la posición 38 en 2016 a la posición 47 en 2017 dentro del ranking de mejores países para hacer negocios del Banco Mundial. A pesar de esto, continuamos ocupando el puesto más alto entre los países de América Latina y a nivel continental sólo nos superan Canadá y Estados Unidos.

Es innegable que existen avances importantes que benefician directamente a los emprendedores mexicanos. En una década, se disminuyó a la mitad el tiempo y 30% el costo de abrir una empresa. Sin embargo, aún queda mucho trabajo por realizar. Existen muchas diferencias a nivel nacional: mientras que hay estados como Nuevo León y Aguascalientes que, gracias a sus sistemas en línea, presentan tiempos más bajos para abrir una empresa; en Colima, Estado de México y Guerrero, abrir un negocio toma en promedio dos meses y 18% del ingreso per cápita.

Por esta razón, exhortamos a los gobernadores a que hagan suyo el compromiso que asumió el Gobierno Federal, y que tomen pasos decididos para avanzar en la dirección de la mejora regulatoria, es decir, que disminuyan trámites. Especialmente, el impulso del modelo denominado “2×1”, donde por cada nueva regulación, por cada nuevo trámite que se imponga   en cualquier nivel de gobierno, se deben eliminar al menos dos regulaciones anteriores y su costo equivalente, es decir: por cada nuevo trámite se eliminan dos y su costo equivalente. De esta manera, es posible terminar con requisitos que no tienen justificación ni económica ni socialmente, y construir así una regulación sólida, eficiente y sencilla.

En el mismo sentido, exigimos la discusión y aprobación de una Ley General de Mejora Regulatoria, que armonice los marcos regulatorios municipales y estatales con el federal, todos juntos para hacerlo sencillo. Actualmente, a nivel municipal se requieren en promedio 8 horas para realizar un trámite y se realizan en promedio 8.8 trámites al año. Entre mayor sea el número y la complejidad de trámites, mayor es el margen para la corrupción y la discrecionalidad. Necesitamos marcos ágiles y transparentes que den garantías y certeza de un uso adecuado de los recursos públicos.

El mejor apoyo a los empresarios y emprendedores es contar con un ambiente de negocios propicio para su desarrollo y crecimiento. La mayor ayuda de los gobiernos es eliminar los trámites ineficientes y duplicados, y simplificar los que son necesarios. Tenemos que reducir los costos regulatorios para facilitar la operación y apertura de nuevas empresas que son más empleos para los mexicanos; debemos poner menos trabas a la inversión y, muy por el contrario, debemos ofrecer mayores apoyos a quien arriesga y está dispuesto a invertir generando oportunidades.

En nombre del sector empresarial, les expreso nuestro compromiso por continuar fortaleciendo la actividad productiva, y extendemos una invitación a todos los sectores, a unirse a este gran esfuerzo por un México global, por un México abierto y por una empresa mexicana dinámica que genere nuevos empleos, que genere globalidad y que ponga la bandera de México en el mundo, con nuestros productos fabricados por manos mexicanas.