Más acciones para crecer

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Las seis medidas para incentivar el crecimiento económico que presentó el Presidente de la República en la Trigésima Segunda Asamblea del CCE son oportunas y dan respuesta a problemas y áreas de oportunidad reales para el sector empresarial. Lo que sigue es asegurarnos de que se precisen y concreten, con celeridad y eficacia, y dar paso a la conformación de una agenda público-privada de reactivación sólida, para inyectar dinamismo al mercado interno.

Hay que complementar estas medidas con otras muchas acciones que pueden implementarse y tener efectos positivos en el corto plazo. Los empresarios tenemos confianza en que México está dando pasos trascendentes para poder acceder a una fase de mayor crecimiento en el mediano y largo plazo, pero resulta fundamental tener un mejor escenario en lo inmediato y que cerremos con más fuerza el segundo semestre del año.

Flexibilizar las restricciones en el uso de dólares es una demanda fundamental de los empresarios y de la sociedad en la zona fronteriza; sin duda ayudará a aliviar la situación de la actividad económica de la región, compensando en parte los impactos que han resentido. En cuanto a eliminar barreras a la exportación, hay experiencias muy positivas que se han consolidado recientemente, producto de la colaboración entre la iniciativa privada y las autoridades, y están listas para replicarse.

Próximamente estaremos anunciando medidas que van encaminadas en este sentido con COFEPRIS y COFEMER

Valoramos los recursos adicionales para financiamiento de pequeñas y medianas empresas, renglón en el cual aún tenemos un gran déficit. La simplificación operativa de los programas sociales es una buena noticia, y el compromiso de que las dependencias ejecutoras de obra pública reduzcan tiempos en adjudicaciones e inicio de sus proyectos es clave para que la construcción se recupere con la rapidez que se requiere.

El Presidente anticipó que habrá políticas públicas específicas en favor del contenido nacional en el desarrollo de la reforma energética. Este es un reto fundamental, y tenemos que abordarlo con sentido de urgencia.

Con este mismo cometido hemos estado trabajando entre sector empresarial y el Ejecutivo Federal, aprovechando instancias de interlocución como el Consejo Consultivo Empresarial para el Crecimiento, a fin de definir acciones que podamos instrumentar cuanto antes.

Esperamos que muy pronto podremos anunciar más medidas emergentes para mejorar el ambiente de negocios y dinamizar la economía, con el compromiso de ambas partes.

Con esa perspectiva, la agenda incluye políticas y programas en materia de financiamiento y banca de desarrollo; gasto e inversión pública; mejora regulatoria; freno a la introducción de vehículos irregulares; infraestructura y modernización en rubros con gran potencial como el turismo, la pesca, el transporte y franjas de desarrollo logístico.

Hay varias propuestas para fortalecer la certidumbre jurídica que requiere la inversión y abordamos la eliminación de obstáculos para que las Pymes puedan insertarse en las cadenas de valor del sector externo. Estamos incorporando prioridades como política industrial, seguridad en el transporte y un aspecto crítico que se deriva de la reforma energética: un programa de financiamiento público y privado para que las empresas mexicanas participen en el desarrollo que viene, y no se queden fuera por tener desventajas en factores estructurales como éste.

El CCE plantea propuestas puntuales con tres objetivos que se entrelazan: más dinamismo económico en el corto plazo, consolidar las reformas estructurales y los requisitos para que funcionen y apuntalar el paquete básico de condiciones para romper con la inercia del bajo crecimiento, para pasar a niveles sostenidos superiores al 5% anual.

Seguiremos insistiendo en la necesidad de hacer correcciones en el marco fiscal vigente y recuperar el impulso por una reforma hacendaria integral.

Como prioridades de coyuntura, hay asuntos como la devolución en tiempo y forma de saldos a favor para empresas cumplidas con sus obligaciones, y que éstas no se vean sobrecargadas con procesos de auditorías simultáneos, locales y federales.

Por otra parte, queremos constituir una Comisión de Seguimiento para la Implementación de la Reforma Energética, donde participen Gobierno, Empresas Productivas del Estado, reguladores y sector privado.

Vamos por una Campaña Nacional por el emprendimiento, el desarrollo y la multiplicación de las empresas.

Estamos por una política de productividad agropecuaria de vanguardia y por una apuesta en serio en la innovación y la economía verde, con esquemas de estímulos competitivos.

Proponemos una nueva Ley de Obra Pública y fortalecer el compromiso con la infraestructura y la recuperación de la construcción y la vivienda.

Desarrollo regional, ligado a acuerdos macro de política industrial y al aprovechamiento de las reformas, a través de oportunidades como la conformación de consorcios y clusters ligados al sector hidrocarburos.

Trabajamos en la negociación del TPP y para incrementar la competitividad regional en el marco del TLCAN. Esta misma semana un grupo importante de empresarios mexicanos y estadounidenses se reúnen en Washington para llegar a acuerdos en torno al Programa Diálogo Empresarial Estados Unidos-México.

Estamos poniendo un énfasis fundamental en el fortalecimiento institucional del Estado Mexicano, con esfuerzos en áreas como educación, seguridad pública, combate a la corrupción, arquitectura regulatoria y legalidad.

Desde luego, confiamos en que se complete satisfactoriamente el proceso de aprobación de las leyes secundarias en materia energética y de telecomunicaciones.

Vamos adelante. Necesitamos mantener una obsesión activa por el crecimiento económico; transformar lo que sea necesario y corregir todo aquello que no funcione. Las empresas seguirán haciendo su parte, confiando e invirtiendo en México. El CCE está comprometido con el futuro que estamos construyendo, como nación.