La cuarta revolución industrial


    

Lunes, 12 de junio de 2017

El mundo vive un cambio vertiginoso. En las últimas décadas, hemos sido testigos de un aumento en el volumen y capacidad de procesamiento de datos; de la ampliación de nuestras herramientas analíticas; el surgimiento de nuevas formas de interacción con las máquinas y mejoras en el vínculo entre el mundo digital y el mundo físico, como la robótica avanzada y la impresión tridimensional, el internet de las cosas. La fusión de los recursos industriales con estas nuevas capacidades digitales es la nueva revolución productiva, la industria 4.0.
México debe ser parte de la nueva transformación tecnológica. Para lograrlo, necesitamos fortalecer nuestra industria, desarrollar nuestras nuevas capacidades técnicas y extender nuestras redes digitales. De acuerdo con Accenture, la industria 4.0 podría incrementar en un 20% la producción global durante los próximos 15 años.
Juntos, los empresarios mexicanos trabajamos de la mano con nuestros pares alemanes para ser parte de esta transformación global. En conjunto, hemos diseñado programas orientados a fortalecer las competencias para la innovación, internacionalización y gestión de proyectos. Por ejemplo, del 7 al 20 de mayo pasados, este mismo año, emprendedores mexicanos viajaron a Baviera para desarrollar planes de negocio en la industria 4.0. La semana pasada, durante la visita de la Canciller Angela Merkel, refrendamos nuestro compromiso de seguir trabajando juntos en una agenda bilateral en este sentido.
Desde el sector privado también estamos impulsando el capital humano necesario para competir en esta nueva época. Hemos trabajado desde hace varios años en impulsar nuevos modelos de formación que faciliten el tránsito de nuestros alumnos de las aulas a los puestos de trabajo en las empresas con una visión del Siglo XXI. Hemos promovido programas como el Modelo Mexicano de Formación Dual – que lo hemos desarrollado en esta agenda bilateral con Alemania – el cual complementa las capacidades adquiridas en el salón de clase con la experiencia práctica dentro de las empresas. Alternando ambas experiencias estamos seguros de que nuestros alumnos van a adquirir las competencias necesarias para abrirse paso en su vida profesional; y las empresas se nutrirán de nuevos talentos para afrontar los retos que hoy en día tienen.
Tenemos que impulsar el talento mexicano y promover la inversión que se necesita para crear e innovar, para generar más valor y que esto sea en beneficio de las propias comunidades, de las personas. Si bien México ha incrementado de manera importante su inversión en investigación y desarrollo, aún destinamos –como porcentaje del PIB— cuatro veces menos que el promedio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE): es decir, destinamos el 0.6% de nuestro Producto Interno Bruto, mientras que en otras naciones de la OCDE se destina el 2.4% a la investigación y el desarrollo. Tenemos que elevar esta cifra y, sobre todo, destinarla a más pequeñas y medianas empresas que son la base de nuestra propia economía y las que tienen un mayor potencial de crecimiento.
Muchos expertos señalan que las economías en desarrollo tenemos la oportunidad de sacar mayores ventajas de las ganancias y los beneficios de la industria 4.0. Pero para lograrlo, los negocios debemos adaptarnos a los nuevos tiempos, los métodos de producción tienen que evolucionar y las manufacturas deben integrar la digitalización y la innovación como parte de su actividad cotidiana. Este cambio de paradigma marcará la diferencia entre quienes capitalicen y se beneficien de esta nueva tendencia y quienes dejen pasar la oportunidad.
Junto a estos ajustes tecnológicos, es necesario que los gobiernos enfrenten la llegada de la próxima revolución industrial desde una perspectiva global, con una visión del mundo y con una mayor apertura. Para garantizar la mayor cantidad de beneficios de esto, los gobiernos locales y regionales deben evitar la implementación de medidas proteccionistas, como las barreras arancelarias, y cualquier otra política que pueda obstaculizar el comercio entre las regiones, el comercio entre las naciones.
La industria 4.0 – la digitalización de los procesos – está rompiendo los esquemas tradicionales para las empresas, haciendo negocios y generando valor; y nuestro país, México, debe estar preparado para tomar un lugar preponderante como un país competitivo en esta nueva industria, en la economía del Siglo XXI. Actualmente, ya hemos demostrado la capacidad de incorporar altos niveles de tecnología y procesos digitales en sectores como el automotriz o el aeronáutico; ahora, tenemos que incorporar a más empresas e industrias para que se sumen a estas nuevas tendencias tecnológicas globales.
El futuro es ahora. Las decisiones que tomemos hoy definirán cuál será nuestra posición en la competitividad global el día de mañana. En el sector privado estamos trabajando para poner a México a la vanguardia. Contamos con el apoyo de nuestros socios comerciales, como Alemania, y hoy invitamos también al sector público a que contribuya a sentar las bases de la industria del futuro en nuestro país. Es la forma sustentable de vencer nuestros retos de pobreza y marginación, de inequidad y falta de inclusión, vayamos todos juntos en un México del Siglo XXI.