Fortalecer la estabilidad y el crecimiento

   

Lunes, 19 de junio de 2017

En los primeros meses del año, los mexicanos vivimos un clima de enorme incertidumbre. Tanto en el país como en el exterior enfrentamos grandes preocupaciones: teníamos magras expectativas de crecimiento y la volatilidad en el sector financiero amenazaba el desempeño de las empresas y el empleo de los trabajadores. Hoy, el escenario es más positivo.

Uno de los principales temores que existían era la potencial salida de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Hoy, la renegociación del TLCAN se encuentra en marcha a través de diversas mesas de diálogo, donde expertos, empresarios y servidores públicos de los tres países coincidimos en los beneficios que ha traído el acuerdo. Y trabajamos para modernizar el tratado a fin de aprovechar aún más nuestras ventajas competitivas como región. Queremos mirar hacia el futuro.

Por eso, en el sector privado también celebramos que hayan mejorado nuestras expectativas de crecimiento. En el primer trimestre de 2017 registramos un crecimiento de 2.5% en la actividad productiva, el mejor resultado en el último año y medio; los pronósticos de crecimiento han sido modificados al alza tanto por instituciones mexicanas como por organismos internacionales. Y esto ha sido posible gracias al esfuerzo de los empresarios y el consumo de las familias mexicanas.

Con el paso de los meses y gracias a la respuesta coordinada y efectiva del sector público, los empresarios y la sociedad civil, hoy nuestro horizonte es más estable y promisorio. Logramos acuerdos que suman a los objetivos que compartimos, como la repatriación de capitales: política que consiste en disminuir los impuestos para que la inversión retorne. Hoy, han vuelto al país más de 23 mil millones de pesos.

México está recuperando el rumbo. Sin embargo, mantener una marcha positiva exige que fortalezcamos los pilares de la estabilidad y apuntalemos las bases del crecimiento: limitar el endeudamiento, mejorar el gasto público, fomentar la inversión, hacer cumplir la ley y detonar el desarrollo del capital humano.

En un entorno económico como el que vivimos, el primer requisito para atraer inversión y detonar nuestro potencial de desarrollo es garantizar el alto grado de estabilidad en las finanzas públicas y además indicadores macroeconómicos. Olivier Blanchard, del Fondo Monetario Internacional, declaró hace poco que lo más importante para una economía es mantener una inflación baja y constante.

Hay que reconocer que una de las variables que no se ha podido controlar este año es precisamente la inflación, que en mayo pasado, sumó 6.16%, nivel no visto en prácticamente una década.

En este sentido, desde el sector privado nos hemos propuesto impulsar medidas para contribuir a la estabilidad de precios, controlar la inflación y procurar tasas de interés bajas y estables; así mismo, fortalecer junto con el gobierno políticas de desarrollo de capital humano como la capacitación de trabajadores o el modelo de formación dual, con el objetivo de generar condiciones que favorezcan el crecimiento de los ingresos de los mexicanos, a través del aumento de la productividad.

Para lograrlo, necesitamos orientar el gasto hacia el crecimiento y la productividad; propiciar la inversión, poner en marcha una política de ingresos más eficiente y consolidar las estrategias de recaudación para asegurar que la deuda pública no se incremente como proporción del PIB.

En este último punto debemos ser muy claros. La deuda pública no puede continuar aumentando. Durante los últimos años, se ha incrementado en casi 60% sin que haya crecido la inversión pública. Esto demuestra que la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, así como los mecanismos de control derivados de ella, no son suficientes para garantizar la estabilidad de la economía. Tenemos que tomar medidas más efectivas.

En esta primera mitad del año, comprobamos que la mejor manera de enfrentar la adversidad fue a través de la cooperación y el esfuerzo. En esa línea debemos continuar hacia el futuro, construyendo juntos las instituciones que nos permitan fortalecer la economía y generar bienestar para los mexicanos.