FIRMA DE CONVENIO CCE Y LA SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL

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Sr. Secretario de Desarrollo Social;

Amigos del Consejo Nacional del Consejo Coordinador Empresarial; Consejeros, Presidentes y representantes de organismos;

Amigas y amigos representantes de los medios de comunicación;

Señoras y señores;

A nombre del Consejo Coordinador Empresarial, agradezco a todos ustedes, que nos acompañan como testigos de la firma de este Convenio entre nuestra institución y la Secretaría de Desarrollo Social.

Hoy estamos sentando bases y objetivos precisos para las diferentes acciones de concertación y de colaboración que debemos llevar a cabo ambas partes, en la misión institucional, estratégica y trascendente que compartimos: crear más y mejores oportunidades de desarrollo integral para más mexicanos.

Agradezco al Secretario José Antonio Meade Kuribreña y a su equipo por el interés y la disposición de ir adelante con esta iniciativa conjunta.

Por supuesto, agradecer también a nuestro amigo Mario Sánchez Ruiz, Consejero Delegado de la Fundación del Empresariado Mexicano, brazo de la agenda social del CCE.

Mario, ex presidente del CCE, porque has asumido el compromiso de impulsar, con tu liderazgo, el desarrollo de los distintos proyectos y áreas de oportunidad que derivan del convenio, con el respaldo del Director General de Fundemex, José Francisco Landero Gutiérrez.

Creo que tenemos la oportunidad de avanzar fuertemente para el brazo social del empresariado mexicano. Suscribimos esta hoja de ruta de colaboración con pleno convencimiento de su pertinencia y potencial.

Debemos insistir, de forma permanente en que nada puede estar por encima de la persona, como centro de la actividad social, económica y política.

Los fundamentos y propósitos específicos del convenio son congruentes con esa filosofía. Con los principios y valores que compartimos todos, en pro de trabajar por los mexicanos a favor del desarrollo democrático, la justicia y la equidad.

Con ese prisma tenemos que ver las tres líneas fundamentales de acción con las cuales nos estamos comprometiendo con el Convenio.

Primer término: maximizar el involucramiento de las empresas y su capacidad de incidir en la tarea inaplazable de ayudar a las personas que padecen la pobreza y la exclusión, solucionar sus carencias básicas. Más aún, que puedan superar, de manera sustentable, tal condición.

En este reto tenemos que ser lo más efectivos que sea posible como imperativo moral y la participación de las empresas es fundamental. Con la ayuda subsidiaria y solidaria, y sobre todo, con la profundización de su rol social: abrir oportunidades de empleo y desarrollo personal que posibiliten la movilidad social.

Porque sólo a través del empleo – digno, de calidad, formal – podremos avanzar hacia una solución definitiva de la pobreza y la marginación. Ese es el rol trascendente y principal de las empresas.

Sin embargo, sabemos que hay mucho más que las empresas pueden hacer para contribuir a la calidad de vida de las personas.

Las carencias medidas en los indicadores de pobreza se relacionan con ingresos, rezago educativo, acceso a la salud y a la seguridad social, vivienda, alimentación, cohesión social y acceso, comunicación, conectividad. Son todos aquellos factores que las familias necesitan cubrir para un nivel de vida digno.

A partir de este convenio, trabajaremos en conjunto con SEDESOL para generar líneas de acción que permitan a las empresas incidir directamente en la resolución de las carencias básicas.

En segundo término: con el convenio nos disponemos a promover fuertemente la creación y el desarrollo de empresas sociales, facilitando las sinergias con la empresa

privada y el sector público.

Las empresas sociales son aquellas que generan valor económico, social y ambiental, y cuya dirección, propiedad y gestión se encuentra en personas en situación de pobreza. Su generación de valor, sus utilidades se reinvierten mayormente en la misma empresa, para hacerla crecer, ya que no se prioriza la distribución de las ganancias.

Promueve el desarrollo de habilidades y la superación personal, para trasponer el asistencialismo. Fomenta la inserción en la formalidad y la conciencia en la creación de empleos dignos con creatividad e innovación.

Hay un círculo virtuoso evidente: los empresarios adoptan retos de las empresas sociales y éstas les aportan mercados, productos, servicios, ideas.

A través de convenios de colaboración con organismos locales, el sector privado contará con representantes en todos los estados para impulsar dichos vínculos entre empresas sociales y los empresarios.

Por último, la tercer línea estratégica de este convenio es la creación y promoción de un distintivo de empresa socialmente incluyente, que presentaremos oportunamente junto con la SEDESOL. Este distintivo resaltará el sentido profundo y de impacto social que implica la responsabilidad social empresarial. Por supuesto lo haremos junto con CEMEFI.