Elecciones: no demos un cheque en blanco

 

 

Elecciones: no demos un cheque en blanco

En dos semanas, los mexicanos tendremos la oportunidad y la obligación de elegir a quienes ocuparán más de tres mil cargos públicos en nuestro país: ayuntamientos, congresos locales, gobernadores, diputados federales y senadores, así como el Presidente de la República.

La decisión que tomemos reflejará el tipo de país que queremos construir hacia el futuro. La visión que propone cada uno de los candidatos, en los tres órdenes de gobierno, limitará o impulsará el potencial de crecimiento de nuestro país y el bienestar de las personas. Por eso es fundamental que asumamos esta decisión con responsabilidad, con información suficiente para distinguir las mejores propuestas, y privilegiando lo que podemos construir hacia adelante.

A lo largo de esta campaña electoral, como nunca antes, los ciudadanos asumieron un papel protagónico y crucial.

Desde el sector privado, la sociedad civil, la academia y las universidades, los ciudadanos han alzado la voz para exigir que los candidatos definan sus propuestas y que asuman compromisos concretos en temas tan variados e importantes como la educación, la creación de empleos, el crecimiento económico, el medio ambiente, los derechos humanos o la seguridad. Y cuando los candidatos no respondieron, tuvieron que afrontar sanciones sociales.

Desde el sector privado, hemos contribuido al debate señalando cuáles son nuestras prioridades, qué diagnóstico tenemos y cómo creemos que se debe trabajar para construir un mejor futuro. Hemos exigido una elección justa, libre y equitativa; una campaña de altura, donde se discutan los temas que le preocupan al país; y, también insistimos en la necesidad de una elección pacífica: los mexicanos condenamos la violencia política y los asesinatos de candidatos, precandidatos y activistas. Justamente un objetivo de esta elección debe ser el fortalecimiento de nuestras instituciones, libertades y derechos democráticos.

A pocos días de acudir a las urnas, nos debe quedar muy claro que la participación de los ciudadanos no puede ni debe terminar el primero de julio. La democracia no se acaba con las elecciones y los ciudadanos no podemos dar un cheque en blanco a quienes las ganan.

Al contrario, la participación decidida de cada mexicano, será más importante que nunca. Ya quedaron atrás las épocas en que los gobernantes podían hacer y deshacer a espaldas de los ciudadanos. Hoy, somos nosotros los mexicanos, los ciudadanos, los que debemos promover el debate, enriquecer la toma de decisiones y exigir que quienes sean electos rindan cuentas a la sociedad.

Los excesos gubernamentales no son sólo el producto del carácter de una persona, sino consecuencia de la fragilidad de las instituciones.  Nuestra democracia y sus propias instituciones. El buen gobierno no sólo se construye con mejores perfiles, sino también con reglas más efectivas y que se cumplan estas reglas. Los ciudadanos no podemos dar un paso atrás en las libertades y espacios ganados: estará en nuestras manos asegurar que nuestros representantes trabajen por el interés colectivo y no los de un grupo o camarilla.

Por eso, es fundamental también que al emitir nuestro voto reflexionemos sobre la importancia de los pesos y los contrapesos en nuestra democracia. No solamente se disputa la presidencia, está en juego también el Congreso de la Unión y 27 congresos locales, que deberán fortalecer el régimen democrático y vigilar a los poderes ejecutivos de todo el país. Es necesario que nuestro voto sea informado y razonado en cada una de las boletas que marquemos en la próxima jornada electoral.

El futuro de México depende de la participación cotidiana de todos los ciudadanos. Juntos, tomaremos una decisión y juntos también debemos seguir trabajando para defenderla, en las urnas y cuando los ganadores ejerzan el gobierno. Lo que está en juego no es sólo un puesto político de tres o seis años, sino la posibilidad de construir un México con un Mejor Futuro.