El respeto a la Democracia

 

 

El respeto a la Democracia

México se enfrenta al proceso electoral más importante de la historia. Los 86 millones de votantes en el país elegiremos a más de 3 mil 400 cargos federales y locales. Además, tendremos una de las jornadas más plurales de nuestra democracia. Una señal de que nuestro régimen político es cada vez más inclusivo y dinámico.

En momentos en que las instituciones enfrentan una de las mayores crisis de confianza, todos los actores políticos tienen la obligación de conducirse con responsabilidad. Según Latinobarómetro, en 2017 el apoyo a la democracia en México fue el más bajo de América Latina. Tenemos que revertir esta tendencia.

Por eso, es imprescindible que todas las fuerzas políticas partan de la base de reconocer la legitimidad de la elección, y de respetar los resultados, sean o no favorables para ellos. Para aquellos candidatos que duden de la legalidad, existen medios y mecanismos de impugnación institucional ya establecidos. Pero por ningún motivo puede buscarse por la fuerza lo que no se ha conseguido en las urnas.

En los últimos días, simpatizantes de algunos candidatos se han pronunciado por la violencia en caso de no resultar favorecidos y el clima de denostación se ha incrementado, no lo podemos permitir, México merece mucho más. En el sector privado, nos parece inadmisible que se promueva una actitud de desconfianza y, mucho menos, que se fomente el uso de la fuerza. La voluntad de los ciudadanos es inapelable, tanto como el respeto a la Ley y sus instituciones es imprescindible.

Más alarmante aún han sido los episodios violentos que han ocurrido entre contrincantes políticos en la Ciudad de México, Michoacán o en otras partes del país. Desde la sociedad y desde el sector privado, exhortamos a todos los actores políticos del partido que sean, a contribuir a la democracia y la confianza en sus reglas. Los invitamos a resolver por la vía pacífica sus diferencias y a defender en el diálogo sus ideas y propuestas, México lo merece.

Es momento de que la clase política vea más allá de sus aspiraciones personales y políticas. Caer en la lógica de que “el fin justifica los medios” no sólo lastima el proceso electoral, sino que pone en riesgo la estabilidad del país, y el ánimo de las personas. Sean quien sean los candidatos ganadores el próximo 1 de julio, tendrán que gobernar en favor de todos los mexicanos, no sólo de sus propios simpatizantes.

A los candidatos, tanto de partidos políticos como los independientes en su momento, les exigimos compromiso y responsabilidad con México. Que busquen el apoyo del electorado con base en sus plataformas políticas, con propuestas sólidas, argumentadas y viables; no solo con slóganes vacíos. Necesitamos contenido en México. Debemos entender que las campañas son, sobre todo, espacios para informar y motivar a los votantes; foros de discusión sobre la mejor ruta para resolver nuestros problemas y atender nuestros retos; no escenarios para la calumnia o la ofensa que nos degradan.

Desde el Consejo Coordinador Empresarial reafirmamos nuestra propuesta de dialogar con todos los candidatos. A través de dos años de trabajo – con la participación de todas las cámaras empresariales y otros líderes académicos y sociales- hemos construido una agenda mínima de propuestas que fomenten el crecimiento económico y el bienestar en el país. Estas medidas están siendo incorporadas en la agenda México Mejor Futuro, que presentaremos a los candidatos en las próximas semanas. Queremos promover una discusión abierta y transparente sobre los problemas que más nos preocupan como empresarios y mexicanos. Es momento de que los ciudadanos pongamos la agenda, y de que los candidatos escuchen y actúen en consecuencia con respuestas y con compromisos.

Estas elecciones son una oportunidad para que sigamos construyendo un mejor país, donde los ciudadanos tomemos el liderazgo. El centro de la Nación somos nosotros  los ciudadanos, y tenemos la posibilidad de que 2018 sea un año en el que México avance y no retroceda. La vía democrática es la única forma de construir un país donde quepamos todos, que seamos incluyentes y que generemos oportunidades para todos.