El potencial de la Reforma de Telecomunicaciones

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En el marco de la inminente conclusión del proceso de aprobación de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones, radiodifusión y competencia, que la semana pasada consiguió el aval de una mayoría de las legislaturas estatales, el Consejo Coordinador Empresarial se congratula por la trascendencia de los acuerdos y las decisiones que se lograron, y expresa su voluntad de trabajar con los distintos sectores de la sociedad a fin de dar los pasos siguientes para hacer realidad el gran potencial que se abre para México en este ámbito.

El paquete de reformas aprobadas, al igual que el Pacto por un México Digital que lanzó el Presidente Peña Nieto en el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, es totalmente coherente con la directriz que promueve la Unión Internacional de Telecomunicaciones cada 17 de mayo: priorizar las posibilidades que ofrecen la utilización de Internet y las tecnologías de la información y comunicación a favor del desarrollo social y económico.

Con una legislación secundaria apropiada, y su implementación y difusión eficaz, habrá más empresas y más y mejores productos y servicios en el sector, en un contexto de competencia e inversión que derive en menores precios y mayor calidad, idóneo para avanzar en metas como el acceso universal a los servicios de banda ancha y conectividad.

En principio, la reforma podría contribuir a aumentar más de tres veces el nivel anual de inversiones en el sector de telecomunicaciones, en un plazo de cinco años: pasar de una dinámica de alrededor de 42 mil 700 millones de pesos anuales a cerca de 128 mil millones. El impacto será sustantivo en el crecimiento económico y la generación de empleos, al tratarse de una industria con una tasa de crecimiento que llega a ser más de cuatro veces superior a la del conjunto de la economía.

El efecto global podría ser superior a un punto porcentual adicional en el crecimiento del PIB. El sector de telecomunicaciones genera encadenamientos productivos amplios y consistentes, por su demanda intensiva de bienes y servicios de otras industrias, desde la proveeduría de insumos para su operación a la producción de contenidos o software.

Además, las telecomunicaciones y tecnologías de información y comunicación se caracterizan por el efecto multiplicador de una infinidad de potenciales ramificaciones en sectores y negocios derivados, que aprovechan las redes e instrumentos a disposición de la innovación y el emprendimiento empresarial y social.

Los efectos positivos son extensivos para el resto de la economía en materia de competitividad, por las posibilidades que se abren para aumentar la productividad de empresas, trabajadores y profesionistas, en sus diversos procesos, actividades y operaciones. Las implicaciones son especialmente en el sector Mipyme, donde la penetración de estas tecnologías es aún baja en términos relativos.

Reiteramos que, en materia de telecomunicaciones, como en todos los sectores, estamos por un entorno de mayor competencia. Con la reforma, además, se sientan bases sólidas para la convergencia tecnológica y el aprovechamiento de las potencialidades que ofrece la digitalización, variables críticas para el progreso sostenible en la actualidad, como evolución económica y social en su más amplia concepción.

La reforma debe redundar en más y mejores contenidos en los medios de información y comunicación, con una mayor pluralidad y gama de alternativas para el ejercicio de los derechos a la libertad de opinión, expresión e información. De igual manera, tendrá que incidir para que se multipliquen los espacios y oportunidades para la participación ciudadana, la difusión informativa, la transparencia y la innovación; para la cultura, la educación, el entretenimiento y la comunicación eficaz de los mexicanos (voz, imagen y datos) dentro y fuera de nuestras fronteras.

La reforma en materia de telecomunicaciones, radiodifusión y competencia que se ha logrado es un hito para México, que se ha conseguido con propuestas, aportaciones y participación de diversos sectores de la sociedad; con voluntad y disposición para el acuerdo de las fuerzas políticas; con la convicción de que podemos superar inercias, rezagos y diferencias, privilegiando las coincidencias. Ahora es tiempo de consolidar.

Hacemos votos por que el trabajo en las leyes secundarias se desarrolle con celeridad y sea un proceso en el que participen todos los sectores involucrados. Esta fase resulta compleja y es estratégica para que el impacto buscado con la reforma, resulte viable y otorgue seguridad jurídica a todos los actores y empresas, de forma tal que se traduzca en una poderosa sinergia de inversiones públicas, privadas y sociales. Con esta fórmula, habrá beneficios y oportunidades para todos los mexicanos.

Vamos adelante con el proceso de transformación que la nación requiere.

La Voz del CCE