El Futuro de América del Norte

 

 

El Futuro de América del Norte.
Lunes, 22 de enero de 2018

A lo largo de los últimos meses, México ha trabajado junto a nuestros socios de Canadá y Estados Unidos para modernizar el Tratado de Libre Comercio con América del Norte, uno de los acuerdos comerciales más complejos e importantes del mundo. En dos décadas, el Tratado ha sido el marco de un crecimiento vertiginoso en el comercio y la inversión intrarregional en beneficio de los tres países.

En México, la inversión extranjera directa creció más de siete veces y la productividad de los trabajadores de la industria manufacturera, por poner un ejemplo, aumentó casi 70%. En Estados Unidos, se incrementaron las exportaciones en 260%; mientras que, en Canadá, las exportaciones de petróleo hacia Estados Unidos crecieron 527% en los últimos 20 años. La modernización del Tratado debe ampliar estos beneficios, no reducirlos.

En el sector privado apostamos por una mayor integración regional, siempre y cuando logremos un equilibrio positivo para los tres países. Es cierto que el TLCAN no ha beneficiado a todos de la misma forma, y hay sectores de la economía que han quedado rezagados del crecimiento del comercio. Pero la solución está precisamente en incluir y sumar a más y nuevas empresas y regiones, particularmente a las más pequeñas y vulnerables, a las cadenas de valor que tan eficazmente hemos construido en América del Norte.

En el Consejo Coordinador Empresarial llegamos a la sexta ronda de negociaciones con un fuerte trabajo detrás. Somos conscientes de que es un momento importante en el que se pueden tener avances en los temas que han resultado más difíciles de procesar. Vemos un buen ritmo y avance en la parte técnica del tratado. Nuestro Cuarto de Junto, conformado por representantes de todos los sectores de la economía, estará trabajando toda la semana en Montreal, para apoyar al equipo negociador mexicano y analizar posiciones y propuestas.

En la presente negociación se abren las puertas para aumentar el comercio trilateral a través de la formación de nuevos y mejores clusters productivos. Actualmente, estamos trabajando en el desarrollo de nuevos mercados donde hay un espacio enorme de cooperación, como el sector energético, donde tenemos un gran potencial para incrementar el intercambio entre los tres países. Este tema ha generado mucho interés y sabemos que es una oportunidad real para aumentar la colaboración en el marco de un TLCAN renovado.

México requiere hoy inversión y transferencia de tecnologías en energía y detonando el desarrollo de este sector también puede ofrecer una mayor competitividad y sustentabilidad para toda la región norteamericana, contribuyendo así a la generación de empleos y mejores condiciones de vida para mexicanos, estadounidenses y canadienses. Es precisamente aprovechando nuestras ventajas comparativas y complementariedades, como podemos aumentar los flujos de inversión, bienes y servicios y comercio.

Debemos profundizar nuestros intercambios porque nos conviene a todos. Los términos del intercambio comercial con Estados Unidos y Canadá van más allá del Tratado, es nuestra historia, somos vecinos. El comercio no se detendrá sin el TLCAN. El flujo de bienes, servicios e inversiones responde a una lógica económica y no sólo al régimen arancelario; y las ventajas competitivas de México son atractivas por sí mismas.

Nuestro gran reto es seguir trabajando para ser más productivos, para agregar más valor a nuestros productos y producir más con los mismos recursos. Si somos capaces de innovar, de adoptar y desarrollar nuevas tecnologías; si logramos fortalecer nuestro capital humano; si eliminamos costos regulatorios al interior del país vamos a tener el mejor argumento para seguir avanzando en todos los mercados globales: ya sea comerciando con Estados Unidos, Canadá o el resto del mundo.

Por eso, México tiene que continuar diversificando sus destinos de exportación y fortalecer su mercado interno. Nuestros mejores aliados en esta negociación son las empresas y consumidores que día con día confirman los beneficios de la integración regional, con más productos, más destinos, más y mejores precios, y de calidad; y nuestro mayor argumento debe seguir siendo la competitividad de nuestra economía. Juntos podemos sentar las bases del crecimiento económico de América del Norte para las próximas décadas.

Ese es nuestro esfuerzo, desde el sector privado, en esta negociación.