Arranque legislativo

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Esta semana dan inicio los trabajos de la 63 Legislatura, que se presenta con una serie de retos de gran complejidad, algunos de los cuales deben ser resueltos con carácter perentorio. A la par, hay un perfil claramente distinto a la anterior, con circunstancias y tiempos igualmente diferentes. Es preciso considerar todo esto, para fijar prioridades y sacarlas adelante en tiempo y forma.

Esperamos una Legislatura con mayor intensidad en el debate y oposición de ideas y proyectos, debido a la incorporación de nuevos partidos políticos y legisladores independientes, así como la renovación de los liderazgos de las tres principales fuerzas políticas tradicionales.

Además, como hemos venido señalando, el escenario y la agenda nacional son marcadamente distintos a los de la primera mitad del sexenio. Los tiempos políticos se irán acelerando de manera inexorable hacia el 2018, lo que acotará en gran medida el margen de maniobra para el trabajo estrictamente legislativo, acortando el periodo a dos años, para fines prácticos en función de la capacidad de acuerdos.

La ciudadanía debe exigir a sus representantes el cumplimiento, de principio a fin, de las obligaciones inherentes al cargo, con prelación a las actividades partidistas o de promoción de la carrera individual. Sin embargo, sería iluso esperar que no se dé un proceso de creciente politización, del que tendremos un anticipo con las elecciones de mediados del año entrante, las cuales involucran a 12 gubernaturas.

La consigna es aprovechar al máximo la fase inicial de la Legislatura, y en particular el arranque. No hay tiempo que perder, y más aún cuando se presentan problemas y desafíos que demandan respuestas y soluciones con urgencia.

En este sentido, estamos reuniéndonos con representantes de las distintas fracciones parlamentarias, para compartirles nuestras inquietudes, presentar propuestas y exponer las prioridades que vemos. El sector empresarial mantendrá la proactividad que ha tenido en el ámbito legislativo, con claridad en nuestras posiciones y diálogo con todas las fuerzas políticas.

Hemos encontrado coincidencias importantes y buena disposición para avanzar en los pendientes y los retos más importantes.

La responsabilidad de los nuevos legisladores en el ciclo que inicia es enorme. Por una parte, deben asumir un papel de consolidación, a fin de apuntalar el proceso reformador que marcaron sus antecesores, sacando adelante las leyes secundarias pendientes y las importantes reformas de fondo que aún no han sido abordadas.

Por otro lado, la pasada Legislatura, a pesar de una productividad inédita en tiempos contemporáneos, deja varias leyes inconclusas, omisiones o incumplimiento de plazos, que tendrán que ser remediadas.

De igual manera, la Legislatura entrante tiene el reto fundamental de contribuir a cambiar la gran desconfianza y la imagen negativa que la ciudadanía tiene respecto a la política, y en específico, de los legisladores.

Los legisladores que entran en funciones deben ser sensibles a la gran fisura que existe entre ciudadanos y políticos, y hacerse cargo, comenzando por las acciones y cambios que se requieren en el propio seno del Congreso, para predicar con el ejemplo.

Se les pide un trabajo comprometido con el interés nacional, por encima del partidista y personal; el compromiso de combatir la corrupción, los abusos y los dispendios, tanto en las leyes que aprueben como en los procesos internos.

En cuanto a las prioridades, vemos tres de carácter general, en el marco de una agenda que en los próximos días estaremos detallando, y sobre todo, impulsando: Enfrentar el temporal económico con responsabilidad macroeconómica y reactivación del mercado interno; compromiso con el Estado de derecho, la seguridad pública y el combate a la corrupción y la impunidad; y tres, acometer las reformas pendientes en las que urge avanzar.

En el más corto plazo, se necesita un paquete económico congruente con la complejidad del escenario nacional e internacional. En la parte de los ingresos: revisión objetiva a la reforma del 2013, incorporando ajustes y estímulos de efecto rápido que ayuden a aliviar la economía de personas y empresas, así como potencializar la inversión, el consumo interno, el empleo y sobre todo el crecimiento.

En la parte de los egresos: compromiso de ir a fondo con el modelo de Presupuesto de Base Cero y el de Disciplina Financiera, con un inicio consistente en el Presupuesto 2016. Que los recortes y reasignaciones que deben hacerse sigan los principios de eficiencia, racionalidad, prioridad y austeridad ante la situación que se presenta.

El segundo bloque es el del Fortalecimiento Institucional y Estado de derecho, donde un tema fundamental son las leyes secundarias de la reforma del sistema nacional anticorrupción y las de transparencia. La consigna: consolidar los avances logrados a nivel constitucional.

Hay que estar atentos no sólo a que no se vulneren los principios, objetivos y alcances, sino a que las reformas se complementen con cambios como los que hace falta emprender en aspectos como conflicto de interés y fueros.

En materia de seguridad y justicia, urge retomar el análisis de las iniciativas que se han presentado en temas como mandos policiacos únicos estatales, redefinición de facultades de los órdenes de gobierno y certidumbre jurídica para nuestras fuerzas armadas.

Otras asignaturas fundamentales son la reforma en materia de seguridad social y la de acceso universal a servicios de salud; la de la Ley General de Sociedades Mercantiles; la agenda medioambiental pendiente, que se incluye en las leyes de Transición Energética y de Aguas Nacionales; los cambios para desvincular los salarios mínimos de los diversos procesos para los que hoy son referente, así como otros asuntos de índole laboral.

Es muy importante también la Ley de Obra Pública, por la relevancia que tiene para potencializar el crecimiento económico

Además, todavía hay retos importantes en materia político-electoral, como quedó evidenciado en los pasados comicios, y como se avizora ante nuevas amenazas, como las que se presentan para impedir que tengan efecto logros como las candidaturas independientes.

En general, se espera altura de miras y una actitud consecuente de los legisladores federales con la situación del país. En suma: un comportamiento republicano, responsable, con austeridad y transparencia en el uso de los recursos públicos; y desde luego, diligencia ante el número y la importancia de los pendientes de la agenda, considerando la premura de los tiempos.

El sector empresarial seguirá siendo factor que propicie los equilibrios, el diálogo y los acuerdos. Un firme impulsor de las reformas y la renovación de los procesos nacionales; de la implementación y cumplimiento efectivo de los cambios, bajo la visión de un México que se renueva a fondo.

 

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