Agenda de Telecomunicaciones

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El sector telecomunicaciones constituye uno de los capítulos del Pacto por México más importantes, que están programados para abordarse durante el 2013. En particular, para la primera mitad del año, se establecen dos compromisos:

Uno: desarrollar una red troncal de telecomunicaciones robusta, contando con el aprovechamiento de la red de la CFE y el uso óptimo de todas las bandas de frecuencias del espectro radioeléctrico. Dos: generar una agenda digital nacional y una instancia específicamente responsable de la misma. Dentro de este objetivo, se contempla el acceso a la banda ancha en edificios públicos, junto con el fomento a la inversión pública y privada en aplicaciones de salud, educación y gobierno digital.

Se parte de una perspectiva de amplio alcance: reconocer como derecho constitucional de los mexicanos el acceso a la banda ancha y a servicios telecomunicaciones de clase mundial. Esto deriva en una agenda que, por sus metas, implica una reforma de gran calado, con múltiples vertientes. Desde luego, exige esfuerzos y compromisos, para no quedarse en buenas intenciones de realización indefinida.

Se plantea consolidar un marco regulatorio eficaz, reforzar la autonomía y la capacidad decisoria de Cofetel, fomentar la adopción de las mejores tecnologías y prácticas internacionales, así como aumentar la competencia en radio, televisión, telefonía y servicios de datos. Suprimir barreras, asimetrías y rezagos para facultar un desarrollo más acelerado del sector.

En términos menos técnicos, todo esto significa la promesa de banda ancha para todos. Es un reto que abarca una vasta variedad de temas y revisar múltiples criterios especializados. Como en otras reformas estructurales, para lograr opciones que verdaderamente funcionen, se requiere de equilibrios y acuerdos, poniendo por delante la legalidad, el entendimiento, visión común, sinergia público-privada y, sobre todo, el interés nacional.

En el sector empresarial estamos de acuerdo con esta misión. Contar con telecomunicaciones eficientes y puestas al día, es indispensable para aprovechar el “momento mexicano”, del que hoy se habla en el mundo. Es un factor estratégico para aumentar la productividad y el crecimiento de la economía, así como un pilar fundamental del desarrollo humano en el mundo actual.

México debe redoblar esfuerzos en materia de telecomunicaciones, fijando metas ambiciosas: aspirar a un acceso de los mexicanos a las tecnologías de información y comunicación que estén al nivel de los países desarrollados, con una estrategia que haga viable el objetivo. De otra forma, el rezago será cada día más difícil de revertir.

Como país, tenemos una clara desventaja competitiva en el tamaño de nuestra brecha digital, con el lugar 79 de 155 países en desarrollo de estas tecnologías. Por eso se requiere urgentemente de más inversión y competencia, con un marco jurídico propicio y una visión integral y de largo plazo, que generen rumbo, transparencia y certidumbre. Hay necesidad y demanda, al igual que inversionistas listos para cubrirlas.

Sobre estas premisas, en el seno del CCE, el sector empresarial está haciendo un importante esfuerzo para contribuir a impulsar el desarrollo de las telecomunicaciones. Estamos trabajando con empresas de este sector, con especialistas de la iniciativa privada y del ámbito público, tomando en cuenta tanto la perspectiva de las empresas como la de los usuarios de estos servicios.

Nuestro propósito es participar en el diagnóstico, para clarificar retos y prioridades; en la generación de propuestas, con el objetivo de tener en tiempo y forma planteamientos de consenso por parte del sector; y conjuntar visiones y voluntades para hacer posible el avance: obtener los mejores resultados para consumidores, inversionistas y operadores.

Tenemos claro el desafío. En materia de banda ancha existe un mercado alámbrico estancado: sólo 47% de los hogares frente a un 71% con penetración móvil. Se presenta una rápida saturación del espectro disponible, y se ha proyectado que del 2011 al 2016, la demanda de conectividad se multiplicará 26 veces, 70% en el segmento celular.

Más de 35 millones de habitantes no tienen acceso a la banda ancha y sólo 50% de la población vive en áreas donde dos o más operadores prestan servicios. La penetración es baja incluso en relación con países de Latinoamérica. Únicamente tres de cada 10 hogares mexicanos cuentan con computadoras y 78% no tiene Internet.

A casi 15 años de la apertura a la competencia en el sector, aún existen importantes rezagos en el acceso a servicios en ciertos estratos y zonas geográficas del país. A la par, hay una subutilización de la capacidad mayorista, tanto alámbrica como inalámbrica, teniendo en cuenta la fibra óptica oscura en manos de CFE y bandas de frecuencia en gran parte ociosas.

El despliegue de infraestructura es una condición necesaria para el desarrollo de las telecomunicaciones en México. Las consecuencias del déficit en esta área son palpables: insuficiencia de oferta de servicios para satisfacer la demanda nacional a precios más competitivos, lo que limita el aprovechamiento de las tecnologías de la información y la comunicación, en beneficio de un número creciente de mexicanos.

Las propuestas que estamos afinando, con diagnósticos y criterios de justificación e impacto, se encuadran en siete ejes:

1) Red troncales alámbrica e inalámbrica.

2) Desarrollo de Infraestructura, con particular énfasis en ampliar el acceso a banda ancha y mejorar la cobertura y calidad de servicios a precios más competitivos.

3) Mejores mecanismos de financiamiento e inversión.

4) Inclusión y alfabetización digital.

5) Derecho de vías, usos de suelo y acceso no discriminatorio a nuevos desarrollos urbanos.

6) Gobierno digital.

7) Procesos regulatorios, considerando que como país no tenemos una agenda digital bien definida, y que existen instancias administrativas que pueden ser mejoradas.

Se trata de una agenda consensada que, por ejemplo, busca perfilar una política coherente de incentivos para que las empresas compartan costos de despliegue de infraestructura y que ello se refleje en mejores tarifas, y una mayor calidad y diversidad de productos ofertados.

Próximamente presentaremos más detalles del análisis y las propuestas en estos rubros. Por lo pronto, en el sector empresarial tenemos bien claro un objetivo que todos los mexicanos debemos internalizar, y que hacemos nuestro: banda ancha para todos, con una meta de mediano plazo, pero sobre la que empecemos a trabajar con sentido de urgencia, compromiso y visión.

Si hacemos lo correcto, hay mercado y oportunidades para todos los interesados en participar y beneficios para todos los mexicanos. Con esa orientación estamos trabajando en el sector empresarial.