o Metodología
Es muy conveniente que la implantación de la Responsabilidad Social Empresarial comience con un diagnóstico de la empresa respecto a sus finalidades económicas, sociales, ambientales y, en general, a su relación con la comunidad con que interactúa. Esta evaluación integral de la posición inicial de la empresa es con el fin de identificar los principales puntos sensibles sobre los cuales es necesario actuar para mejorar.
La acción responsable “integral” de cualquier empresa implica el análisis y la definición del alcance que la organización tendrá con relación a las distintas necesidades y valores que conforman el ser y quehacer de las personas y de las sociedades con quienes la propia empresa se relaciona:
Estas necesidades pueden ser:
Básicas, tales como vivienda, salud, condiciones de vida y trabajo, seguridad e higiene, etc.; Sociales, Estéticas, Trascendentales, Políticas, Culturales: Conocimiento y educación, Ecología, etc.
La empresa no puede asumir la totalidad de las responsabilidades en todas las necesidades. Por lo tanto cada empresa tendrá que definir las estrategias de acción específicas, de acuerdo a su propio contexto, tomando en cuenta, desde luego, las líneas estratégicas generales de la RSE y los principios de orden social ya enunciados.
El ámbito de las acciones específicas puede abarcar desde el respeto más no ingerencia, la tolerancia o aceptación, llegando hasta la promoción, contribución o actuación plena, tomando a su cargo y costo la realización completa de programas.
Evidentemente, el proceso de implantación requiere de una etapa de verificación que, con base en el desempeño y los objetivos originales de la empresa, se puedan identificar y establecer las acciones de ajuste y mejora correspondientes.