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La introducción de una política de adaptación posee gran importancia para poder hacer frente a las inevitables consecuencias del cambio climático. Contra lo que ocurre con la mitigación, la adaptación proporciona en muchos casos, beneficios localizados que no requieren períodos de tiempo prolongados. Así, pues, cierta adaptación se producirá a medida que los individuos vayan respondiendo a los cambios ambientales o del mercado.
A mediano y largo plazo, los gobiernos deberán proporcionar un marco de política que dirija una adaptación eficaz, tomando en cuenta cuatro factores clave:
· Información de alta calidad
· Planificación y las normas necesarias que estimulen las
inversiones públicas y privadas
· Políticas de largo plazo con la inclusión de la protección de los recursos naturales
· Red de seguridad financiera para los sectores más vulnerables.
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