Una vez más se confirma que existe un abismo entre la praxis política y las necesidades de una nación tan lastimada como la mexicana. Los tres principales partidos políticos están más preocupados por las puñaladas entre sus propios correligionarios —y por un lugar en las encuestas—, que por definir la agenda para el próximo período de sesiones del Congreso. A unas horas del quinto mensaje presidencial, el PRD dice no a las reformas, que en fondo no termina por entender; y la presente pugna por el liderazgo del Partido Revolucionario Institucional toma intensos matices tanatológicos. La infección producida por la descomposición puede afectar severamente al cuerpo de la política nacional. Y es que el informe de Vicente Fox pudiera quedar en segundo plano para el tricolor.
En esperada reaparición mediática, la maestra Elba Esther Gordillo leyó un comunicado en el cual acusó a Roberto Madrazo de mentir sistemáticamente y de utilizar la estructura del PRI para satisfacer sus intereses personales y los del grupo que “se apropió del partido”. Fue clara en sus conceptos: “Madrazo declaró que no existen diferencias entre nosotros. Una vez más miente… Le hablé de democracia, respeto a la militancia, imparcialidad, honestidad, cambio, le hablé de reformas; son valores y principios que lastiman a Madrazo, son contrarios a su ser. Supe entonces que había sellado mi destino”. Pero fue más lejos: Madrazo “y su camarilla han preparado un montaje porril para dar un nuevo golpe y heredar la Presidencia a un incondicional que cumpla sus instrucciones… Daré la batalla por la legalidad, sólo los delincuentes temen a los tribunales de justicia”.
Duros conceptos para su antiguo compañero de fórmula, a quien pide reconocer que, sin el apoyo de ella, nadie sería.
Es en medio de tal polarización interna que otros también declaran: “Pobre partido, ¿no?”, dijo el gobernador sonorense Eduardo Bours, sobre la posibilidad de que el madracista Manlio Fabio Beltrones sea el relevo. Para el vocero del TUCOM, Campa Cifrián, “si no ocurre algo extraordinario, los priístas vamos a un enfrentamiento de consecuencias impredecibles, nada bueno para el partido. Y otro de los antagonistas por excelencia contra Madrazo, el senador Manuel Barttlet expresó: en la sesión del Consejo Político Nacional de este miércoles “se impondrá una sola línea y tendremos un presidente de partido de acuerdo con los criterios de uno de los precandidatos… En el PRI no ha habido democracia interna”. Los tambores de guerra están sonando a su máxima intensidad.
Por su parte, Madrazo sólo ha atinado a decir: “…cada quien es responsable de sus actos. Yo lamento que ella tome una posición de rompimiento frente al propio partido y a las decisiones que habrá de tomar su CPN… El PRI es más fuerte que las personas, es una gran organización que, estoy seguro, saldrá adelante”.
Este nuevo capítulo confirma la voluntad y vocación del PRI de auto-destruirse, dividirse, de fracturarse como en años anteriores. Pero a diferencia de 1968 y 1987, la fractura no concurre por diferendos ideológicos, sucede por la rejuvenecida constante partidista de buscar el poder por el poder. Choque de fuerzas y egos, no de propuestas y proyectos. Y es que las diferencias con Madrazo son tan añejas y profundas que no puede haber vuelta atrás