Tras haber consolidado su recuperación durante el 2004, la economía mexicana inició el presente año con mejores perspectivas de crecimiento. Sin embargo, en días recientes esta percepción cambió ante la moderación de la dinámica de algunos indicadores y las noticias que generó la economía de los Estados Unidos.
La evolución observada en el primer trimestre estuvo influida por factores estacionales, por lo que en el segundo trimestre del año se observará un repunte en algunas variables.
Hasta el momento, la mayoría de indicadores mantiene una tendencia ascendente. La actividad productiva, el empleo y los salarios han propiciado una mayor dinámica del consumo. El sector exportador sigue impulsado por la demanda externa y la inversión refleja mayor confianza en el futuro económico. Estos son indicios de que la economía continuará fortaleciéndose.
Aunque en materia de inflación persisten algunas presiones, se puede anticipar que en los siguientes meses los precios al consumidor estarán en cerca del 4% al final del año.
Las tasas de interés muestran constantes alzas desde principios del 2004 y por lo tanto, se han alejado considerablemente de las previsiones originales. Esto hace necesario ajustar los pronósticos de esta variable al entorno económico.
En Estados Unidos el ingreso y el consumo de la población siguen elevándose, el empleo se fortalece y las cuentas externas mejoran, todo lo cual es señal de que su dinámica seguirá en los próximos meses. Se debe tener presente que en Estados Unidos la fortaleza de su economía es resultado de un impulso vigoroso propio, cada vez menos ligado a políticas de estímulo.