Al acudir a la Asamblea del Consejo Coordinador Empresarial para tomar posesión de la Presidencia del Consejo, establecí un compromiso de trabajar con los empresarios del país con empeño, con honestidad y con dedicación.
Este compromiso implica representar con firmeza a empresas de diversos giros y regiones; presupone una coordinación eficiente, ágil y oportuna para construir consensos; y sobre todo plantea el reto de establecer mecanismos de interlocución que nos permitan construir puentes y alianzas que se traduzcan en acuerdos con entidades públicas y privadas, y que abran espacios de comunicación con todos los actores políticos.
Las condiciones del país exigen consistencia y determinación en las decisiones. Libertad, democracia, justicia y bienestar económico son los vértices que enmarcan nuestro programa de trabajo.
Nuestro reto es poner el reloj del México moderno al ritmo del de nuestros competidores; al ritmo de nuestras necesidades, y adelante de nuestros rezagos, para poder avanzar.
Es menester construir una economía competitiva e innovadora, con altas tasas de productividad, que permita ofrecer estándares de vida y bienestar comparables con los de países industrializados.
Asimismo, como empresarios nos hemos fijado un reto de la mayor relevancia: ayudar a reducir en forma sustancial los niveles de pobreza en México, objetivo que compartimos con millones de mexicanos.
El país exige decisiones que les den certidumbre y tranquilidad; que amplíen sus expectativas de progreso; que sacudan el letargo y la postergación de transformaciones todavía ausentes; que ayuden a forjar un país libre, democrático, justo y próspero para todos, inserto plenamente en un mundo globalizado que abre oportunidades para reducir la pobreza y desigualdad.
Ese para mi es el México moderno, y ese, creo, es también el país que visualizan las nuevas generaciones de mexicanos.
Armando Paredes Arroyo Loza