4 ejes de acción para lograr más y mejores empleos

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En vísperas del 1º de Mayo, Día del Trabajo, el Consejo Coordinador Empresarial expresa su reconocimiento y agradecimiento profundo a todos los trabajadores de México, por el esfuerzo que realizan diariamente, la fuerza motriz de las empresas, las instituciones públicas y del país.

Valoramos en su justa medida la dinámica de cooperación, confianza y conciliación que prevalece entre los factores de la producción -trabajadores y empresarios- tanto a nivel de centros de trabajo, como de órganos de representación. Este es un sólido pilar de la cohesión social y la competitividad económica de nuestro país.

Tenemos una interlocución fluida, con el compromiso de resolver las diferencias por la vía del diálogo y la negociación, y voluntad para hacer equipo en los múltiples retos y oportunidades que compartimos.

En el panorama laboral hay signos mixtos. Por un lado, en el primer trimestre se registraron al IMSS 126 mil empleos menos que en el mismo lapso del año pasado, pero por el otro, el porcentaje de trabajadores permanentes inscritos ha mantenido una tendencia al alza.

Hoy, hay más trabajadores con acceso a instituciones de salud y, aunque siguió creciendo la informalidad, el aumento de la ocupación formal del año pasado fue poco más de tres veces mayor al del informal. En contraparte, la precarización del empleo se mantiene como problema grave, sobre todo cuando se observa el nivel salarial prevaleciente. En el 2012 el número de trabajadores que perciben hasta tres salarios mínimos al mes se incrementó en cerca de un millón de personas, pero el de los que ganan por encima de tres salarios mínimos se redujo en más de 400 mil.

Los contrastes confirman los grandes retos que prevalecen en el ámbito laboral.

Nosotros vemos cuatro ejes prioritarios que todos debemos abordar con diligencia: trabajadores y empresas, sector sindical y patronal, Gobierno Federal, legisladores e integrantes del Pacto por México.

Llegó el momento de dar cauce a la construcción de acuerdos y la implementación de soluciones en el ámbito laboral.

Primer eje. Tenemos que asegurarnos de alcanzar la meta de un millón de empleos formales al año y abrir las oportunidades que necesitan los jóvenes, haciendo efectivo el potencial de la reforma laboral.

Esta reforma fue un gran paso que progresivamente le dará mayor eficiencia y profundidad al mercado de trabajo. Hoy, México tiene un marco jurídico competitivo en la materia y se han eliminado muchas de las trabas que inhibían inversiones y la creación de más empleos.

La clave está en la correcta y oportuna aplicación. Que los trabajadores y las empresas aprovechemos las opciones y oportunidades que se abrieron; y que el Estado tenga la capacidad y la determinación de cumplir y hacer cumplir sus disposiciones.

Esta reforma puede contribuir para que en el curso de los próximos cinco años generemos cerca de 300 mil empleos formales adicionales al promedio anual de los últimos años, lo cual implica alcanzar la cuota mínima indispensable de plazas para empatar el paso de la Población Económicamente Activa.

Para garantizar esta proyección, hay que decidirnos a activar los grandes motores de crecimiento que tenemos disponibles: relanzar el mercado interno, política industrial efectiva, reformas de amplio potencial como la energética y la hacendaria. Asimismo, vale la pena reactivar los programas de estímulos al empleo, con las mejoras necesarias para que funcionen.

El segundo eje es la necesidad de elevar la productividad, en cada centro de trabajo y el de toda la economía. De ello depende el que pueda darse un aumento significativo, creciente y sustentable de las remuneraciones del grueso de los trabajadores de México.

El nivel y la masa salarial de México se han estancado en gran parte porque no ha crecido nuestra productividad, como conjunto. En el último medio siglo, el crecimiento acumulado de la productividad de China en relación con el de Estados Unidos fue de más de 200%, comparado con nuestra caída de más de 30 por ciento. Esto explica en gran medida por qué los salarios en ese país ya han superado a los nuestros.

El reto es acortar la brecha de la dualidad que hoy tenemos, entre un sector altamente competitivo, ligado al mercado externo y responsable de dos tercios del crecimiento nacional, y el de millones de establecimientos económicos de baja productividad y pocos recursos para desarrollarse.

El margen de oportunidad está preponderantemente en las Mipymes, que generan más del 80% del empleo en México. Su máxima restricción y desventaja es la informalidad en la que opera la mayoría, que es la tercera línea de acción que proponemos: lanzar una verdadera cruzada por la formalización empresarial y laboral.

Seis de cada 10 trabajadores y al menos la mitad de los establecimientos económicos que operan en México se desenvuelven en la informalidad, donde las inversiones y activos rinden alrededor de 30% menos en promedio que las del sector formal.

Los empleados informales quedan sin prestaciones básicas, protección social y previsión confiable para su retiro, mientras que sus empleadores se ven incapacitados para acceder a créditos, brindar capacitación adecuada y otras vías para cambiar la situación.

Empresas precarias, significan empleos, tributación e instituciones públicas también precarios. Por eso, el cuarto eje propuesto comprende las opciones más efectivas que hoy tenemos al alcance para superar el cúmulo de distorsiones que alimentan este círculo vicioso: una reforma integral del sistema de seguridad social y la reforma hacendaria, que son interdependientes.

Es indispensable que las empresas y los trabajadores participen en los procesos de consulta, análisis y diseño de propuestas, en el marco del programa del Pacto por México, que incluye objetivos como el acceso universal a los servicios de salud y seguro de desempleo. Son medidas viables y que compartimos.

Hay que cambiar un sistema que inhibe la formalización y en muchos casos subsidia la informalidad, comprometiendo severamente la sustentabilidad financiera de nuestro sistema de seguridad social y de salud.

Hay opciones viables que debemos considerar, como la universalidad de la seguridad social, para todos los mexicanos, por el hecho de serlo, ligada a los cambios que se requieren para incrementar la recaudación tributaria, como la revisión de regímenes especiales y la ampliación de la base de contribuyentes. Lo que tenemos que hacer, todos, es abordar las alternativas con visión y apertura, sin que haya temas vedados.

En los cuatro ejes que proponemos podemos encontrar coincidencias para impulsar una fórmula ganar-ganar: más empleos formales, dignos y bien remunerados; desarrollo y multiplicación de las empresas; protección social adecuada e instituciones sólidas, que dispongan de los recursos necesarios para que realmente sea universal y sostenible.

Este el momento. El sector empresarial está listo para construir, comprometido con las empresas y los trabajadores de México.

La Voz del CCE