32 años después

     

Lunes, 25 de septiembre de 2017

El 19 de septiembre volvió a recordarnos nuestra vulnerabilidad frente a la naturaleza. 32 años después, hemos tenido que enfrentar nuevamente la adversidad, el dolor de perder la vida de seres queridos y la incertidumbre que traen los daños materiales. El temblor de hace unos días nos ha dejado un sinfín de miedos, angustias y frustraciones. Muchos mexicanos sufrieron la pérdida de familiares o seres queridos y otros vieron desaparecer en un instante el producto de su esfuerzo, de su patrimonio, el patrimonio de toda su vida. Todo esto nos deja con un mal sabor de boca a todos.

Hoy, México está de luto, pero no paralizado. Ante las consecuencias del sismo, los mexicanos respondimos con solidaridad, generosidad y entrega. No pasaban horas del terremoto cuando miles de mexicanos tomaban las calles para auxiliar a las víctimas y apoyar a los cuerpos de rescate. Con donativos en especie o efectivo, ofreciendo su tiempo y esfuerzo, los mexicanos demostramos una vez más que somos un pueblo que sabe unirse para lograr un objetivo solidariamente, ayudando a los demás, para sobreponerse a la catástrofe.

Ahora, tenemos que trabajar para no bajar la guardia, el entusiasmo. A los esfuerzos de atención al desastre debe seguir una alianza por la reconstrucción del país. Fuerza México debe ser un movimiento que continúe hasta que los estados afectados recuperen lo perdido y retomen su marcha hacia un futuro mejor. Así como apoyamos en los momentos más difíciles, el sector privado está decidido a seguir trabajando en la reconstrucción de nuestro país.

Con ese objetivo, desde el Consejo Coordinador Empresarial constituimos el Fideicomiso Fuerza México con la intención de agrupar los donativos y las aportaciones de las personas, organizaciones y empresas de todo el país e incluso del extranjero, para apoyar las acciones de reconstrucción. Queremos coordinar esfuerzos para que esta reconstrucción cumpla al menos con tres características elementales.

En primer lugar, la reconstrucción debe ser rápida. Miles de familias mexicanas están atravesando por un momento de extrema vulnerabilidad. Estados como Chiapas, Oaxaca o Guerrero ya atravesaban una situación de enormes carencias sociales y económicas, que se vio agravada por el terremoto. Necesitamos una reconstrucción veloz, que alivie el dolor económico y de luz y que alivie la escasez de las familias y de las comunidades.

En segundo lugar, la reconstrucción debe ser de calidad, sustentable. Tenemos que garantizar que la infraestructura reconstruida cumpla con creces la calidad mínima que exigen los estándares internacionales, que sea de verdad, y no solo para tomar una foto. Tenemos de reconstruir mejor y elevar la exigencia en la calidad de las viviendas y la infraestructura pública que se ha perdido. Construyendo bien y respetando la regulación podemos prepararnos mejor ante futuras eventualidades.

Por último, la construcción debe realizarse con suma transparencia y libre de corrupción.  Los sectores público y privado, actores políticos y toda la sociedad en su conjunto debemos diseñar medidas eficaces para asegurarnos de que los recursos destinados a la reconstrucción se ejerzan con plena transparencia, rendición de cuentas y calidad. Que cada peso que han comprometido diferentes instituciones públicas, partidos políticos, empresarios y organizaciones de la sociedad civil se utilice para devolverles la seguridad patrimonial a los mexicanos que la perdieron.

Estos momentos de necesidad exigen también que los tomadores de decisiones se pongan de acuerdo por México. Hoy los partidos políticos deben dejar de subastar el apoyo que se comprometen a entregar a las familias que sufrieron pérdidas familiares o materiales, necesitamos que se sienten en una sola mesa, que encuentren los acuerdos y avancen con rapidez. México lo requiere.

México está de pie y seguirá caminando hacia su futuro. Los mexicanos tenemos razones suficientes para sentirnos orgullosos de la respuesta solidaria ante una tragedia de tal magnitud. En medio del desastre nos fortalecimos, mostramos nuestra solidaridad y nuestra voluntad para seguir adelante. Todos juntos haciendo lo que nos corresponde. Sabemos que, ante la adversidad, la mejor respuesta es la unidad, que frente a una tragedia podemos contar no solo con nuestros vecinos, sino con el país entero. Sólo trabajando en equipo todos los mexicanos -el gobierno, la sociedad civil y los empresarios- vamos a superar esta nueva etapa de adversidad, y no sólo eso, vamos a continuar avanzando hacia el México que nos merecemos.