Enfrentar retos internos, además de los externos

     

Lunes, 14 de agosto de 2017

Esta semana inicia un momento decisivo para la relación de América del Norte y el futuro de nuestro propio país. La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte será fundamental para reafirmar nuestra visión de un modelo de apertura económica, libre comercio y acceso a más mercados que hemos construido durante las pasadas dos décadas. Muestra de eso, es la amplia lista de tratados comerciales que hemos suscrito con naciones de todos los continentes.

Los empresarios estamos listos para hacer nuestro rol en este proceso, y confiamos que podamos tener resultados positivos desde el cuarto de junto, dando nuestras opiniones a cualquiera de los temas que se estén negociando, que potencien nuestra competitividad regional y que incrementen las oportunidades de empleo y desarrollo para los mexicanos.

Pero también entendemos la importancia de enfrentar los retos internos de nuestro país, al mismo tiempo.

Para que estemos en condiciones de aprovechar todos los beneficios de un acuerdo comercial, es indispensable que aquí, en nuestro país, superemos los desafíos que nos impiden alcanzar nuestro máximo potencial. La vulnerabilidad que tengamos a sucesos externos, depende de nuestra fortaleza interna.

Por eso, es necesario que diseñemos e implementemos políticas públicas que nos ayuden a complementar nuestro sector externo. Apuntalar las PyMES e insertarlas en las cadenas globales de valor y llevar desarrollos a todas las regiones del país es fundamental. Si contamos con un mercado interno dinámico, condiciones propicias para el desarrollo de las empresas y los negocios y logramos ser competitivos por nuestra cuenta, podemos potenciar los beneficios que sin duda va a continuar generando el tratado de libre comercio para la región.

Hoy, nuestro país tiene que comenzar un debate serio sobre el país que queremos tener en este siglo XXI. México necesita un modelo que concilie la importancia de producir más, con la responsabilidad de distribuir mejor la riqueza de nuestro país. Es fundamental construir instituciones que rebasen los planes sexenales y los caudillismos, y que nos permitan avanzar un proyecto de nación hacia el futuro.

Los mexicanos debemos buscar un modelo que fomente la creación de empresas, atraer las inversiones y generar empleos, a fin de incorporar a la población más vulnerable al mercado laboral formal, que cuenten con prestaciones y que tengan un futuro para poder desarrollarse. Sólo con inversión y el empleo que esta genera -la inversión- podremos superar la pobreza y la inequidad que sufrimos los mexicanos en algunas zonas del país.

México ha construido una economía estable que, hoy, tiene que ser apuntalada para acelerar nuestro crecimiento. Es imperativo que preservemos las bases para consolidar la estabilidad macroeconómica y garantizar su viabilidad para el futuro. La estabilidad ha protegido el ingreso de los trabajadores al evitar aumentos exorbitantes de precios; así como también ha permitido que el país triplicara la inversión extranjera y construyera una mayor confianza entre la comunidad internacional.

Sin embargo, el crecimiento que hemos observado en los últimos años no es suficiente para superar los tantos problemas que afectan a diario a millones de mexicanos.

Continuamos observando niveles alarmantes de inseguridad, tenemos una baja calidad en los sistemas de procuración de justicia y una continua corrupción que reduce la competitividad y diluye las políticas públicas. Hoy, tenemos que insistir en la necesidad de tomar medidas urgentes que construyan un ambiente propicio para los negocios, la inversión y el empleo, es decir: oportunidades para las personas.

El proceso electoral de 2018 no debe impedir que el gobierno y el Congreso continúen trabajando durante este tiempo. México enfrenta muchísimos problemas como para posponer sus propias soluciones. Todos los servidores públicos deben conducirse con responsabilidad y bajo la premisa de seguir gobernando como es necesario.

No hay elección que importe más que una generación. Y por eso, sociedad y gobierno, tenemos que garantizar que el año electoral no implique un año perdido. México necesita seguir avanzando, ese debe ser nuestro compromiso.

Es urgente concluir la construcción del Sistema Nacional Anticorrupción antes de que termine este año, incluyendo la reforma constitucional para garantizar la Fiscalía General Autónoma. Tenemos que aprovechar la voluntad y compromiso que rodeó su propio diseño y su aprobación. Fue fruto del esfuerzo de la sociedad civil, la academia y el empresariado junto con la voluntad política de nuestros representantes en el congreso.

También, se tienen que discutir y en su caso aprobar la Ley de Seguridad Interior y la Lay de Mando Policial: una dotaría de certeza jurídica a las fuerzas armadas y la otra facilitaría la profesionalización de las policías. También deben discutirse la Ley de Obras Públicas, para promover la construcción de infraestructura de calidad y elevar la transparencia e integridad de las contrataciones públicas, así como la Ley de Mejora Regulatoria, orientada a volvernos más atractivos para la inversión, y facilitar que la inversión de frutos, a través del emprendedurismo de las personas.

Por su parte, el Ejecutivo tiene la responsabilidad de seguir avanzando en la implementación de las Reformas Estructurales. Es urgente que homologuemos el nivel educativo en todas las regiones del país; también continuar formalizando empleos y empresas; creando las condiciones para que los negocios y los hogares cuenten con crédito suficiente y accesible; así como perfeccionar nuestro sistema de administración de la justicia.

Hoy, tenemos la responsabilidad de hacer frente a estos problemas para construir el país de leyes y oportunidades que todos queremos.

Debemos iniciar un verdadero fomento al crecimiento y desarrollo económicos, no cejar, no parar. Hay que elevar la inversión en ciencia y tecnología para que México sea un actor relevante en la siguiente revolución productiva.

Necesitamos apoyar la inclusión de las pequeñas y medianas empresas en el comercio internacional y en la innovación tecnológica.

En pocas palabras: México debe apostar por un Estado que regule mejor y ofrezca mejores servicios; no por un gobierno que asfixie la creatividad de la sociedad. Es por ello que tenemos que avanzar en materia de mejora regulatoria, eliminando trámites innecesarios en todos los niveles de gobierno, desde los municipios y delegaciones, hasta los estados y la federación; Porque México necesita un Estado que reconozca que sus ciudadanos son mayores de edad, que no necesitan dádivas sino oportunidades, que no necesitamos canonjías sino derechos y compromisos.

Tenemos las herramientas para continuar avanzando hacia la modernización del país: es nuestra obligación mantener el crecimiento de la inversión y la generación de los empleos, ese debe ser y es nuestro compromiso, el de los empresarios mexicanos.