10 medidas para fortalecer el empleo

10 medidas para fortalecer el empleo

Lunes 30 de julio de 2018

Hoy, alrededor de 60% de los mexicanos en la población económicamente activa están empleados en el sector informal. Además de no contar con seguridad social ni prestaciones mínimas, estos trabajadores reciben peores salarios y son menos productivos.

Si queremos mejores condiciones de vida para los mexicanos, es fundamental revertir esta situación. Es prioritario concentrar los esfuerzos de todos los sectores en generar más empleos formales y bien remunerados. Y los empleos se crean en las empresas, a partir de un clima de negocios que promueva e incentive su creación. En lugar de subsidiar la pobreza como un paliativo, tenemos que fomentar el empleo como una vía para salir adelante.

Desde el Consejo Coordinador Empresarial hemos identificado medidas que son indispensables para impulsar la creación de nuevas y mejores fuentes de trabajo con prestaciones. Para el sector privado, estas son las acciones que deben estar al centro de la agenda de los tres órdenes de gobierno: desde el municipal hasta el federal.

  • Tenemos que promover un mayor cumplimiento de la ley. Sólo donde existe certidumbre jurídica y pleno Estado de Derecho pueden atraerse nuevas inversiones productivas que son la fuente de empleo sostenible para los trabajadores.
  • México necesita consolidar su fortaleza macroeconómica para seguir creciendo. La estabilidad es la única base para construir un cambio que nos permita ser más productivos. Finanzas públicas sanas, acotamiento de la deuda pública y manejo responsable los gastos con transparencia, son clave para ello.
  • Sobre esta base de certidumbre, debemos promover alianzas público-privadas para detonar la inversión en Infraestructura que necesitamos. México necesita estar más y mejor comunicado, especialmente hacia aquellas zonas más marginadas, a través de proyectos que multipliquen el crecimiento económico y sean sustentables en el largo plazo. El verdadero desarrollo del México del siglo XXI implica que todas las regiones y entidades puedan integrarse económicamente al resto del país.
  • Debemos acercar el desarrollo a las distintas zonas del país, de acuerdo a sus vocaciones productivas. El verdadero desarrollo regional se genera a través de la inversión productiva que crea empleos sustentablemente. Está demostrado que donde hay mayores tasas de creación de empresas, formalidad y productividad, es donde se disminuye la pobreza sustentablemente. Ese modelo que ha funcionado en el Norte y Centro del país, debemos extenderlo al sur-sureste de nuestra Nación.
  • Y por eso es indispensable que promovamos un mejor ambiente de negocios en el país, con acciones de mejora regulatoria de fondo y con alcance nacional en los tres órdenes de gobierno. Necesitamos que abrir y operar una empresa sea una tarea más sencilla y que los trámites no sean un obstáculo para nuestros emprendedores.
  • Sólo en un mercado regulado eficientemente y donde se fomente la competencia puede aprovecharse todo el potencial económico de la sociedad. En México hemos padecido durante años la concentración económica en diferentes sectores. Se ha estimado que la falta de competencia le cuesta al país, en promedio, alrededor del 12% del ingreso de los hogares. Más competencia, traerá mejores productos y servicios para los consumidores.
  • En este sentido, México debe continuar apostando por un modelo económico que fomente la apertura comercial. El sector exportador genera hoy más de una quinta parte de los empleos a nivel nacional. Y estos empleos son en promedio, de 30% a 40% mejor remunerados que los de empresas que no participan en el mercado internacional.
  • Tenemos que profundizar la reforma laboral para que sea más sencillo contratar a una persona. Es necesario que acerquemos la oferta con la demanda de trabajo de una manera más eficiente, a través de mayores opciones de capacitación y certificación de habilidades y de una más estrecha vinculación entre la escuela y la empresa; que haya una mayor equidad de género en remuneraciones, responsabilidades y acceso a puestos ejecutivos.
  • La generación de empleos formales requiere también que se reduzca la carga fiscal para las empresas. La nueva legislatura debe replantearse un cambio de fondo en las reglas del juego, para generar los incentivos que impulsen la actividad productiva y el empleo. Por ejemplo, proponemos la eliminación del impuesto de 2% a la nómina, así como la deducción del 100% de las prestaciones salariales. No tiene sentido que exista un impuesto al empleo, cuando el objetivo es fomentar el empleo.
  • Detonar un mayor financiamiento para el aparato productivo para que sea más sencillo para las pequeñas y medianas empresas – que son las principales empleadoras del país- crecer y crear empleos con prestaciones.

En el Consejo Coordinador Empresarial tenemos claro que la única forma de erradicar la pobreza es a través del trabajo; del trabajo bien remunerado; el trabajo formal; el trabajo con prestaciones. México puede tener un Mejor Futuro, pero solamente si logramos formalizar el empleo y la economía. Juntos –sectores público y privado– podemos lograrlo si lo hacemos coordinadamente.

 

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